capitulo 76


 By tom

Estaba platicando con Gordon, me hacía falta platicar con alguien mayor, alguien que tal vez podía entender mi manera de pensar.

Mama bajo preocupada y se acerco a nosotros.

-¿todo está bien, mama?- me levanté del sofá preocupado, era raro ver a mama de esa forma.
-Tom, tu hermano está mal.- el corazón se me paro por un momento.
-¡¿Cómo que está mal?! ¡¿Qué tiene!?- tome las manos de mama estrechándolas fuertemente en las mías, ella me miraba preocupada.
-se encerró en tu baño, está llorando.
-¡Dios mío! ¡Bill!- camine acelerando el paso hasta mi recamara, Bill lloraba muy fuerte, podía escuchar sus sollozos desde aquí, (tu nombre) estaba tocando la puerta del baño preocupada. – ¡Bill! Abre por favor, hermano.- Tocaba la puerta con el puño, desesperado porque dentro del baño había cosas con las que podía hacerse daño, por suerte se le ocurrió meterse al mío y no al suyo.
-¡BILL! ¡Por favor, abre!
-¡Bill, abre, mi niño, por favor!- mama estaba a nada de llorar, le dolía escuchar a su hijo así, si supiera que estos días ha estado igual.
-¡DEJENME! ¡VALLANSE!- se escucharon los gritos de mi hermanito dentro del baño.
-Bill, por favor, por favor abre ¡POR FAVOR! Hermano, por favor
(Tu nombre) estaba temblando, mirando el suelo, estaba haciendo lo posible por no llorar.

Dentro del baño se escucho como algo que al parecer era de vidrio o metal cayó al suelo, después ese mismo objeto rozar con el suelo.



-¡NO, BILL! DEJA LO QUE SEA QUE TENGAS ¡DEJALO BILL! ¡HERMANO, POR FAVOR!- otra vez ira a cortarse, por Dios. –Mama, va a  cortarse- la voz se me corto, dude que mama me hubiese escuchado pero,  lo hizo.
-¡HIJO, POR FAVOR, BILL!- dijo Gordon preocupado, abrazo a mama.
-Gordon, saca a mama.
-pero…
-por favor, no quiero que mire a mi hermano así, no ahora.
-está bien- Gordon abrazo mas fuerte a mama y salieron del cuarto.
-bill, ¡abre la maldita puerta!
-¡vete! ¡Vete! ¡Déjame solo!- se escuchaba bill dentro del baño, quejándose, se había cortado ya, estaba casi seguro.
-bill….no te cortes, no te cortes por favor…te necesito, no lo hagas.- mire hacia abajo, (tu nombre) estaba llorando. – Bill, yo estoy a tu lado…yo te amo, bill, te amo.- tomo su collar y suspiro pesado.
-(Tu nombre)…-

By bill

Me arrastre hasta llegar a la puerta del baño. – (Tu nombre)- saqué las lágrimas de mis ojos y me sentí un imbécil, ya había roto la promesa dos veces, era un marica, no sabía cumplir una promesa, no sabía apreciar lo que tenia y en cambio, me hacía daño al igual que le hacía daño a las pocas personas que me querían.

-Bill, por favor…no te hagas daño.
-no, (tu nombre)….- tome la manija de la puerta y pensé dos veces si abrirla o no. Suspire y volví a tomar aire, abrí la puerta y me abalancé a (Tu nombre).
-no llores hermosa, no llores….perdóname, perdóname, no llores.
-Bill… ¿te hiciste daño?- dijo aceptando el abrazo que le daba.
-(tu nombre)….
-lo hiciste ¡¿verdad?!- tom me miro enojado. -¡contéstame!- baje la mirada abrazando a (Tu nombre) como protección. -¡enséñame las manos, vamos!- hacia caso omiso a lo que tom me decía, tenía miedo, miedo a que pudiera hacerme algo, miedo a acabar solo…solo sin nadie.

Tom me saco de los brazos de mi ángel y me azoto en el suelo.

-¡que me las enseñes!
-¡déjame, tom!


-no, no te voy a dejar.- tomo mis manos fuertemente, sentía que si los apretaba más iban a romperse; giro mis antebrazos dejando a la vista mis muñecas. Mire a Tom asustado, el negaba serio. – ¿Cuándo vas a entender?- seguía mirándome apretando mis brazos. -¡CUANDO VAS A ENTENDER!, ¡TE HACE DAÑO! Bill, ¿eres imbécil? ¡¿ERES IMBECIL?! ¿No te das cuenta que es malo? ¿No te das cuenta que te puedes matar? ¡¿NO LO ENTIENDES?!- dejo caer mis brazos tan bruscamente que  uno de ellos trono y sentí que se iban a zafar de su lugar, me queje.
-Tom…perdóname…- sus ojos eran como dos cuchillas que al mirarme, me apuñalaban el pecho.
-¿Qué te perdone? ¡¿Qué TE PERDONE?! ¿De qué vas, bill? Primero te cortas, me prometes que no lo volverás a hacer, lo vuelves a hacer y decido dejarlo pasar pero lo vuelves a hacer ¡y esperas que te perdone! ¿Qué te perdone sin más?- negó levemente y mordió sus labios con coraje, con enojo. -¿sabes qué? Yo te perdono, Bill.- ¿me perdonaba? ¿En serio?
-Tom… ¿en serio?- iba a sacar una sonrisa, saber que mi hermano estaba conmigo en los peores momentos me ayudaba bastante pero Tom abrió la boca para hablar y no lo hice.
-sí, te voy a perdonar pero ¿sabes qué? La confianza se gana y tú no has hecho nada más que mentir y mentir; te voy a perdonar pero yo ya no confió en ti…no lo haré más, bill, si no eres capaz de prometer algo así, no eres capaz de prometer algo nada.




No podía tomar una excusa, no podía culpar a alguien más, no podía decir que lo hacía para sentirme mejor, ni que lo hacía para que de alguna manera pudiera olvidar lo que pasaba….Tom tenía razón.

No soy capaz de cumplir una promesa, no soy capaz de hacer nada más que lastimar y alejar a los demás. Me sentía sucio, un imbécil y lo era…porque si seguía así, (tu nombre) ya tampoco confiaría en mi.  No saque lagrima alguna, solo mire a Tom con vergüenza, vergüenza de mi mismo, tape mis muñecas con mis manos mirando al suelo…rendido.

La mirada se hizo borrosa, aquí vamos ¡a llorar otra vez! No…no, Bill vamos, no llores…eres fuerte…intenta cumplir una promesa ¡solo una!

Tome aire, demasiado aire, lo contuve en los pulmones, y lo solté lentamente; hice esto mismo otro par de veces hasta que las lágrimas desaparecieron.
Después de todo, el querer es poder…

Me levante del piso con la mirada en alto, sentía vergüenza, si, pero no quería que mi angelito me viera de esa forma. Tome la silla de ruedas guiando a (tu nombre) fuera de   la habitación.

-Bill, hijo… ¿estás bien? Dime que no te hiciste daño, Billy, por favor.
-mama, quiero estar con (tu nombre).
-responde, ¿te hiciste daño?
-por favor, mama…luego hablamos.- me tomo del brazo abrazándome, deteniéndome. Me corrí delicadamente para no lastimarla pero ella me detuvo otra vez.
–Bill, tu hermano llamo a una persona.- me detuve, ¿a una persona?
-quiero que hables con ella ¿está bien?- negué confundido.
-¿Quién es?- mama miro a Gordon. –mama, ¿Quién es?-
-está esperando en tu recamara.

Tome la silla de nuevo pero mama tomo mi mano. –Quiere hablar a solas contigo, Bill no puedes llevar a (tu nombre), lo siento.- ¡¿Qué?! Sin (tu nombre) yo no iba a ningún lado.
-no, tiene que entrar ella también.
-hijo, entiende no puedes llevarla, por favor.
-mama, te digo que es con (tu nombre) o nada.
-vamos, bill puedes ir.
-no, (tu nombre) yo voy contigo.
-por favor, Bill.- (tu nombre) sonrió, no quería ir sin ella pero, Gordon llevo a (tu nombre) a la planta baja y me decidí por ir a mi recamara.

Abrí la puerta y sentado en mi cama, estaba un hombre como de la edad de Gordon, me miro y se levanto al tiro sonriendo y se acerco a mí.

-hola…ehh...Bill ¿no es cierto?
-ehh…si ¿Quién es usted?
-ohh claro, ¿Dónde están mis modales? Mi nombre es John Grange.- tendió la mano, la mire por unos segundos.
-Bill Kaulitz…- estreche su mano y la solté rápidamente.
-mucho gusto, Bill ¿puedo llamarte Bill?
-supongo…- estaba confundido, otra persona extraña  haciéndose pasar por alguien bueno y lindo.


-bueno, como ya te dije, soy John, me especializo en psicología y tu hermano me llamó para ayudarte.- ¡un psicólogo! Mi familia me cree loco….
-yo no necesito ayuda de nadie, puedes irte, aquí solo gastas tiempo.
-no es así, la necesitas, no sé si te acuerdes de mi.- pff acordarme de el, claro que no jamás había visto un hombre así. Negué. –Bueno, hace once años, cuando vivías en Loítsche, trate contigo y con tu hermano.-
-¿en serio?- el asintió sonriendo. No recuerdo haber tenido un psicólogo igual  a él pero bueno, once años son once años.
-bueno, Bill quiero hablar contigo.
-¿de qué?
-antes que nada, quiero preguntarte ¿quieres cambiar?
-¿cambiar qué?
-Bill, no nos hagamos como si no entendiéramos de que hablamos ¿está bien?
–bueno, si…si quiero cambiar.- suspire.
-me alegro. Tu hermano me habló preocupado, dice que últimamente has estado muy mal, dice que te cortas los brazos ¿es verdad?- cubrí mis brazos avergonzado. -¿me dejarías ver tus brazos?- negué, no quiero que los miren, no quiero que me miren así. –está bien, solo quiero saber por qué lo haces.-

Hubo un silencio corto, incomodo o al menos para mí lo fue mientras pensaba en que responder.

-bueno…yo…
-no te apenes, bill estamos en confianza.
-no sé porque lo hago.- mentí.
-¿estás seguro? No creo que alguien se haga daño por nada. ¿Tienes problemas con tu familia?- sí - ¿te sientes excluido o solo? –Sí –dime que sientes.
-no, no tengo problemas…ni tampoco me siento solo.
-no pareces muy seguro.  Dime, ¿tienes novia?
-si…
-¿ella sabe que te haces daño?- mire a otro lado que no fueran sus ojos y mordí mis labios.
-si…- asintió pensativo.
-¿ella que te dice sobre esto? ¿Está de acuerdo?
-no…no está de acuerdo, me ha dicho que piensa que es por su culpa.
-¿en serio?- asentí. -¿y lo es, Bill? ¿Por ella te haces daño?
-yo…no.
-Bill, ¿Quién es la joven que estaba en el piso de abajo? ¿Es familiar tuyo?
-no…bueno….si…ella es mi novia.- entre abrió la boca sorprendido.
-¿Qué edad tiene?- esto se estaba volviendo un poco incomodo para mi, quería regresar con (tu nombre)…
-tiene 17, el mes que entra cumplirá 18.
-17 ehh si no me equivoco tú tienes entre 19 y 20 ¿no?
-tengo 21.
-bueno, al parecer ella es muy joven aún. Si no te importa puedo preguntar ¿por qué esta en silla de ruedas?- ¡mierda! ¡Siempre con el mismo tema! ¿Qué no hay otro del cual hablar? Sentía los ojos cristalizados…de nuevo sentía ganas de llorar
-ella…- tome aire, tratando de que esta vez las lágrimas no saltaran de mis ojos…-ella está enferma…ella tiene…c…cáncer…- John rascó su sien y me miro con pena.
-lo siento mucho, de verdad.- no contesté, ni siquiera le mire. –Entonces, el que te hagas daño, en parte tiene que ver con ella ¿no es así?- asentí con la mirada en el suelo.
-es que…a ella le quedan días de vida…no quiero que se valla…no quiero que me deje a mí y a mi hija…yo la amo, no quiero despertar y no tenerla.
-mira, Bill, las cosas siempre pasan por algo, no todas son de nuestro agrado, sé que esto es muy duro de aceptar, pero dime tú, ¿Qué ganas cortándote los brazos? No ganas nada más que puedas tener una enfermedad y morir tú también.
-prefiero…
-Bill, dices que tu novia siente que es la culpable de esto ¿te gusta que sienta eso?
-no, no quiero que ella se sienta culpable de esto.- dije sin mirarlo.
-Bill, ¿Por qué lo haces?
-yo… ¿sabes? Lo hago porque es como una forma para calmarme.
-¿Cómo te vas a calmar al herirte?
-bueno…es como si el dolor que siento al hacerlo, me hiciera olvidar el dolor que he sentido…el dolor de que (Tu nombre) se valla, el dolor que siento al saber que yo no significo nada.
-tu significas mucho, Bill no entiendo porque lo haces, no es bueno sentir que no eres nada.
-¿sabes? He estado ocultándome tras un muro de mentiras todo este tiempo, viviendo lo que creía yo, era una buena vida, sin mentiras, sin dolor…y aunque yo creía que mi vida era difícil, seguía creyendo que era hermosa.
El asintió, y dio una señal para que prosiguiera, y eso hice.
-siempre esperé que el amor tocara a mi puerta y el día en que conocí a (tu nombre) y estuvimos juntos, me sentí tan afortunado, creí que mi vida seria aun mejor. Pero ya sabes, con el amor vienen consecuencias por las cuales también mi trabajo fue más difícil, la relación con las fans también y bueno ya sabes.
Aun así yo decía que mi vida era la mejor, porque yo daría todo por (tu nombre).  Ella se embarazo, cosa que los dos no estábamos preparados ni mental ni físicamente. Ella llegó al punto de querer abortar a nuestra bebe. Mi mama se enfado conmigo al igual que Gordon pero, aun así superamos eso y el día en que mi bebe iba a nacer, bueno, ella tuvo problemas. Nos dijeron que nuestra bebe podría morir, estábamos muy mal por ello.
Después paso que (tu nombre) tubo cáncer, estuvo en tratamiento y nos dijeron que ya no necesitaría quimioterapias, ¿sabes cuan feliz me sentía? Pero después empeoro, al grado de ya no poder tomar medicamento…su cáncer también se convino con leucemia y nos dijeron que le quedaban meses de vida…ahí mi vida no fue la misma…realmente cambio.
-Bill, ¿te encuentras bien?

Asentí, aunque un gran nudo en mi garganta estuviera creciendo y mi pecho sufriera de ataques dolorosos al igual que mis ojos, con los cuales ya no podía mirar más allá de mis lágrimas.



-no, no lo estás, no  es bueno hacerse el fuerte.
-no…lo prometí.
-¿Qué fue lo que prometiste?
-me prometí a mi mismo no llorar mientras (Tu nombre)….estuviera aquí.
-Bill, desahógate dime ¿Cómo te sientes ahora? ¿Qué piensas de esto?
-yo…pienso que me he dado cuenta de que…de que la vida no es hermosa…esperas algo bueno de ella pero…pero no siempre te lo da…pienso que en mi vida…por cada cosa buena pasan mil malas….John…John, yo no quiero que (Tu nombre) muera, no quiero….

Sentí mi las lágrimas caer por mis mejillas, ¿Por qué mi vida tenía que ser así? No puedo terminar de entender por qué me pasa esto, por qué lo que más quiero se tiene que ir, la persona que más amo en toda mi vida…

-Bill, tu eres un hombre fuerte, y está bien llorar. ¿Sabes? El que me hayas platicado esto, me sirve mucho para poder ayudarte. Bill, muchas gracias y ¿sabes? Cuando necesites hablar puedes llamarme, sé que no es fácil decirlo.

John se levanto pero yo no lo imite, permanecí sentado en mi cama con la mirada baja. Él me tomo del hombro y lo frotó unas cuantas veces.

-ánimo, Bill. A ella le encantaría verte feliz, hazlo por tu hija, hazlo por ella pero no lo olvides empieza haciéndolo ¡por ti! No sé si sepas este dicho: “para poder querer a otros, empieza por quererte a ti”. – Sonrió.- veraz que tu vida va a cambiar positivamente. Todo tiene su ciclo, todo se acaba así que, aprovéchalo con todo lo que tienes, no la desperdicies llorando tus penas es más, ¡SONRIELE A LOS PROBLEMAS! Hazles saber que tú eres más fuerte que ellos.

Intenté sonreír ante esas palabras, a decir verdad si me ayudaron a sentirme un poco mejor; lo mire y me levanté a su lado. –Gracias- le abrace, estaba agradecido con él y…con tom por llamarle.


John salió de mi recamara, y a su vez, (Tu nombre) entraba a la misma.

-Bill, ¿Cómo estás?
-(tu nombre)- corrí hacia ella y di un abrazo y después un beso en su frente, le mire a los ojos. –estoy bien…- cargue a yosai.
-me alegro.- aclaro su garganta haciendo una mueca como de…dolor.
-¿estás bien?- pregunté preocupado, siempre que la miraba así me ponía mal.
-sí…- sonrió.

Mama se acerco a nosotros.

-hijo, ¿quieres Salir?
-¿salir?
-si…bueno, pienso que les puede hacer bien salir a ustedes dos juntos.- sonrió mirando a (Tu nombre) con ¿ternura? ¿Desde cuándo mama miraba a mi ángel con ternura? Al menos espero que no sea por lastima.
-bueno…si.- dije un tanto animado.
-y no se preocupen por su hija, que yo se las cuido ya saben, así están más a gusto, ¿sí?
-gracias, mamá.- pase a mi hija a los brazos de mama y ella se fue a sentar de nuevo con Gordon y Tom. – (Tu nombre) ¿quieres ir a cenar?- sonreí.
-está bien.- dijo feliz, lo podía notar aunque de sus labios, no salía una sonrisa.

Fuimos a arreglarnos, puse un pantalón de mezclilla oscuro, una playera de manga larga negra y sobre esta, puse un chaleco gris con unas pequeñas piedras grises; puse también unos guantes negros para que así, no se notara que me había hecho daño.

Salí del baño y (tu nombre) estaba hecha una princesa. Tenía un vestido café claro parchado con muchas flores; le llegaba un poco más arriba de las rodillas y utilizaba unas zapatillas cafés. Su cabello lo dejaba suelto, solo con una diadema verde.

Camine hacia ella y la abrace por la espalda, poniendo mis manos en su vientre. –Te miras hermosa-  quito mis manos de su vientre y se dio la vuelta quedando frente a mí.
-Bill, no es verdad.
-lo es, y nada de lo que me digas va a hacer que cambie de opinión.
-bueno, nada de lo que tu digas va a hacer que piense que no es verdad. –sonrió incrédula.
-te amo, (tu nombre)- me acerque y di un beso en sus labios.
-yo también te amo.

Salimos de la recamara y bajamos en dirección a mi camioneta con la silla de ruedas. Ayude a que (tu nombre) se  sentara en el sillón de esta y después subí yo.
Nos dirigimos a cenar a un restaurante que quedaba bastante lejos de casa y puedo decir que para mí era mejor estar lejos de ella…no sé, sentía que podía olvidarme mejor de los problemas.

Llegamos al restaurante y lleve la silla dentro de este.

-buenas tardes, ¿mesa para dos?- dijo amablemente un mesero.
-si, por favor.-dije sonriéndole.
-pasen por aquí.- señalo y lo seguimos hasta una mesa que estaba frente a la ventana, sinceramente, siempre que voy a restaurantes prefiero estar en la ventana. -¿esta les parece bien?- mire a (tu nombre) y ella asintió.
-sí, está bien, gracias.- nos sentamos y el mesero puso los menús en la mesa.



Terminamos de leerlo y pedimos nuestra comida. El mesero se retiro formalmente y se dirigió a la cocina.

-¿sabes? Extrañaba salir juntos a cenar.- dijo mi (tu nombre) sonriendo, mirándome a los ojos como hace días ya no lo hacíamos.
-si…hemos perdido muchos días sin salir, teníamos que compensarlo ¿no crees? Gracias a mama que se quedo con yosai.- ella sonrió y asintió.

El mesero llego de nuevo con la comida y la puso en las mesas cuidadosamente. Dimos las gracias y él se fue.

Comenzamos a comer y platicábamos, reíamos fuertemente al grado de que las personas nos miraban como si fuéramos extraños. No sé porque pero lo estaba pasando muy bien, quizá porque John enserio me ayudo cuando saqué todo o quizá solo porque hacía mucho tiempo que no reíamos tanto los dos.
Sin duda este día lo guardare por siempre, es que…puede sonar extraño pero, siento como si estos días fueran como los de antes: sin problemas, sin tristezas, solo amor y diversión, y es que estando con la persona más importante en mi vida puedo decir que es lo mejor que alguien puede sentir.

Terminamos de comer los dos con un gran dolor de estomago por tanto retorcernos al reír. Pagamos y salimos del restaurante. Tome la silla de (tu nombre) y caminamos por la calle; estaba oscuro, las luces de las calles eran casi lo único encendido y algunas tiendas.

Nos detuvimos en unas bancas y me senté colocando la silla de (tu nombre) frente a mí. Seguíamos platicando de…en verdad platicábamos pura estupidez pero con ella era hasta lindo. No había una gran luna que alumbrara todo y es que yo me pongo muy sentimental cosa que se que a (tu nombre) no le agrada mucho.
La tome de su carita y di un beso en su mejilla.



-(tu nombre), te amo.- sonrió e hizo que me inclinara para darme un beso en la frente.
-yo te quiero más Bill, mucho más.- negué.
-¡mentira! Sabes que yo te quiero más, de aquí hasta Japón y de regreso y de ida y regreso de nuevo.
-jaja, Bill eres muy gracioso.
-¿¡te estás burlando de mi!?
-eso creo…
-que mala.
-sabes que es juego, te amo Bill.
-yo también te amo.- tome su mano y con el pulgar la acaricie.
-Gracias, Bill.- la mire, la luz hacia resaltar el brillo de sus ojos y su cabello.
-¿por qué?
-porque, hacia mucho que no hacíamos algo igual y…lo necesitaba.
El aire hizo que su cabello bailara y se viniera a su cara, se veía tan tierna.
-Gracias a ti, (Tu nombre) me hacía falta mirarte así.- tome su cabello y lo pase detrás de su oreja.

La abrase, poniendo mi cabeza en su pecho, ella respondió el abrazo. Sentía su corazoncito latir, definitivamente un latido precioso, un latido que pronto…dejará de serlo.


capitulo 75


-… (Tu nombre)-  mi voz sonaba cortada y débil, quería hacer que las lagrimas no cayeran pero, es que es tan difícil. –yo…bueno, te amo y…. ¿te hace feliz que lo prometa? Está bien.- limpie las lágrimas que quedaban e intente que la sonrisa que mostraba a (tu nombre) no fuera de las sonrisas que últimamente hacia: ¡falsas! Intente que esta vez creyera que yo estaba bien. –lo…lo prometo.- me miro sorprendida y sonrió ampliamente mirándome y atrayendo a yosai hasta su abdomen.


-¿¡en serio!?

Yo solo quería verla feliz, hacer que estos días fueran los mejores de su vida ya que está, no había sido muy del agrado de alguien. –Sí- sonreí y me acerque a ella. Lo que no logro entender es ¿Por qué si somos novios, quiere que encuentre a alguien? Sé que sus razones son buenas pero…yo no creo poder hacerlo. -¿quieres regresar a casa?- pregunte intentando cambiar de tema.
-bueno.
-vamos.

Tome la silla de ruedas y la guie fuera del parque. El viento se había hecho más fresco y las nubes eran grises; tal vez llovería esta noche.
Llegamos a mi auto y ayude a mi princesa a subir al carro cargando a yosai.
Habíamos llegado a tiempo a casa ya que, empezaban a caer pequeñas gotas del cielo.


-ya se me hacía que no dormirían aquí- dijo tom con una sonrisa -¿Cómo les fue?- baje la mirada recordando lo que me había pedido y lo que había prometido. Nunca podré imaginarme con otra mujer que no sea (tu nombre).

-bien, ¡el parque era hermoso! ¿Quieres ver lo que me dio bill?
-claro, enséñamelo.
(Tu nombre) le mostró la rosa que le había dado, aun estaba en buen estado aunque su brillo pronto se habrá ido.
-que linda, ¿Por qué no la ponemos en agua? Para que se conserve así.
-¡vamos!

Tom y (tu nombre) fueron a la cocina. Yo subí a mi recamara con yosai, la sonrisa de (tu nombre) era la más hermosa que había visto pero, el verla ahora hacia que me sintiera mal, que me sintiera de alguna forma culpable.

By tom

Estos últimos días no había visto sonreír con sinceridad a (tu nombre); era lindo ver que ella se conformaba con una flor para ser feliz, con la flor que le dio mi hermano; estaba orgulloso de él, al parecer estaba intentando cambiar.

-¡listo! Ohh, ¿no es hermosa?
-Sí lo es, ¿Por qué no la llevas a tu habitación?- asintió aun con su sonrisa.
Subimos a la recamara con la flor; bill estaba arrullando a yosai, serio, al parecer no la estaba pasando muy bien. (Tu nombre) la puso en el buro enfrente de la lámpara.

Bill miro la flor y después miro a (tu nombre), bajo la mirada de repente. Algo estaba mal, bill no podía estar así cuando ve la sonrisa de (Tu nombre), me ha dicho que es la única cosa que lo hace cambiar de ánimo.

-bill, ¿Qué pasa?- quise hacer notar a (tu nombre) que bill no estaba muy bien, seguro un abrazo o unas palabras que vengan de ella le harían mejor; y resulto como lo esperaba, (tu nombre) lo miro apartando la vista de la flor. – ¿te sientes bien, hermano?-
-estoy bien.
-bill, de repente te pusiste mal ¿Qué pasa?- pregunto (tu nombre) apoyando sus dos manos sobre el hombro de bill.
-estoy bien, (tu nombre) en serio.
-bueno, es tarde, voy a dormir- Salí del cuarto caminando lentamente, cerre la puerta y fui a dormir.



By bill

-bill, no estes triste.
-no estoy, solo que…tengo sueño.
-si quieres duerme, yo arrullo a yosai- rodeo sus brazos en mi cuello.
-te amo, (tu nombre).
-yo te amo más bill, no te quiero ver así.
-lo siento…
-mira- tomo a yosai y me miro de frente. –Yo la cuido, ahora es mejor que duermas- sonrío y di un beso en sus labios, hacía  mucho tiempo ya que no lo hacíamos y puedo decir que lo extrañaba.
-gracias, linda, te amo.
-yo también te amo, descansa.

Me puse el pijama y me recosté en la cama mirando a (Tu nombre) hacer que yosai durmiera, de apoco mis ojos se fueron cerrando, sentía los parpados pesados y decidí dejarme vencer por el sueño.

Sentí el roce de unos labios en la frente que hizo que abriera los ojos lentamente.

-al fin despiertas, bill.- sonríe y acaricia mi cabello.
¿Al fin despierto? Mire la ventana y el cielo ya era de un azul claro, casi ninguna nube se cruzaba en el, era lindo pero ¿Cómo es que paso tan rápido la noche? Me senté en la cama confundido.



-¿te pasa algo?- negué.
-no, nada.- tomo la mano de (tu nombre) y con mi pulgar la acaricio. -¿ya has desayunado?- mire a (tu nombre), ya se había duchado.
-si, tom y yo, también yosai; estabas cansado ¿ehh?
-sí pero, no sé porque dormí tanto.
-jaja, no te preocupes bill ¿Por qué no bajas a desayunar?
-está bien- sonreí y nos levantamos de la cama, bajamos las escalera y nos dirigimos al comedor, ahí aun había de lo que ellos habían desayunado pero, de apoco mi apetito se esfumo.
-¿sabes?
-¿Qué pasa, Bill?-Me miro sonriente.
-no tengo hambre.
-como que no, ayer no cenaste nada.
-lo sé pero no tengo hambre.
-¿estás seguro?- asentí y salí de la cocina.
-hola, hermanito ¿Cómo amaneciste?
-…bien ¿y tú?
-también.- subí a darme un baño, no tenía ánimos para hacer nada hoy.
Salí y me coloque una playera color kaki y un pantalón de mezclilla clara sin nada en particular, cepille mi cabello y puse una gorra tejida color cris y unos tenis blancos.

Tom y tu nombre, con yosai en brazos, llegaron a mi habitación, entrando al baño.

-bill ¿quieres salir?
- ¿a dónde?- pregunte sin mucha importancia.
- queremos salir a un centro comercial- dijo tom mirando a (tu nombre).
- ¿a un centro comercial? No, gracias.
-¿Por qué no, bill? Vamos, será divertido.- dijo (tu nombre) sonriendo.
Su sonrisa vale más que mil suplicas y me vi obligado a aceptar la invitación.
-está bien.

(Tu nombre) salió de la recamara para preparar las cosas de yosai y tom se acerco conmigo, cerrando la puerta del baño.

-bill, quiero hablar contigo.
Siempre que mencionaba esas palabras me estremecía, últimamente odiaba bastante esas palabras.
-¿de qué?
- ¿por qué estás así? Creí que ayer lo habían pasado bien.
-y lo hicimos, es solo que- tenía que platicárselo a alguien, me han dicho que al desahogarse con alguien, hace que todo sea mejor. – bueno, al principio lo pasamos bien pero, (tu nombre) me hizo prometer algo que…- sí, mi voz empezó a cortarse y las lágrimas a empañar mi vista. – le prometí que yo iba a ser feliz con….con otra persona.- las lagrimas cayeron de mis ojos. Creí que Tom se enojaría por lo que había hecho, creí que empezaría a gritarme pero, fue todo lo contrario: tom sonrío y se acerco y me dio un abrazo poniendo su mano en mi nuca atrayéndola a su hombro.
-bill, ¿Por qué lloras? No deberías hacerlo. Eres un bueno hombre.
-no…no lo soy- abrace también a Tom.
-claro que lo eres ¿sabes por qué?- negué. – pues porque yo se que tu lo hiciste para que ella esté bien, porque lo hiciste a un que a ti te doliera; hermano yo se que la amas, y quieres lo mejor para ella, estoy muy orgulloso de ti, en verdad.

Dejamos de abrazarnos y lo mire a los ojos -¿lo estás?- ¡claro que lo estaba! ¡Mí hermano estaba orgulloso de mi! Cuando creía que de un momento a otro había pasado de ser su hermanito a un hermano insignificante, Tom me decía que estaba orgulloso de mí, y la primera sonrisa sincera en estos últimos meses, salió.

-como no estar orgulloso de la persona más valiosa en mi vida, te quiero hermanito.- tom sonrió y con la manga de su chamarra, sacó el rastro de lagrimas que estaban en mis mejillas.


-yo también tom, ahora es mejor que bajemos con (tu nombre)- asintió y salió del baño, me mire al espejo y me cercioré de que no hubiera rastros de que había llorado.
Bajamos los dos y fuimos con (tu nombre).
-¿listos?
-sí, vamos.- dijo tom sonriendo y llevando a yosai.



Tome a (tu nombre) de la mano y fuimos por la silla de ruedas después, nos dirigimos al carro de Tom. Nos sentamos, (tu nombre) en el asiento de enfrente y yo atrás con yosai.

Aquí no había muchos centros comerciales pero los que habían eran lindos.
Entramos al estacionamiento y cuando Tom encontró un buen lugar para estacionarnos bajamos del auto.
Tome a (tu nombre) ayudándola a sentarse en la silla.

Pasamos toda la tarde en el centro comercial, estando con ellos me sentía feliz, me sentía cómodo, tom siempre sabia como animar la situación cuando se tronaba un poco incomoda. Pasamos por una joyería, quise entrar con la excusa de querer una nueva sortija; había muchas cosas lindas pero al parecer, la joyería era un poco más femenina que masculina.

Salimos de ahí pero algo hacia que no quedara conforme con hacerlo; me acerque a Tom mientras guiaba la silla de ruedas hacia un departamento de vestimenta.

-Tom.- dije en un tono bajo de vos, casi un susurro.
-mande.- respondió con el mismo tono de voz.
-quisiera comprarle algo a (tu nombre).
-pues, hazlo- sonríe.
-no, no, me refiero a que…quiero que sea una sorpresa ¿entiendes?
-ahh ¡claro! Bueno, ¿quieres que lleve a (tu nombre)?
-por favor
-está bien.

Di las gracias a mi hermano y me excuse con que quería ir al baño, (tu nombre) se fue con Tom al departamento de vestimenta y mientras yo corrí hacia la joyería, quería encontrar algo lindo para (tu nombre).


Busque desde sortijas hasta collares pero nada se me hacia lo bastante lindo para mi hermosa; y es que nada se compara con su belleza, ni siquiera el más hermoso diamante puede superarla. Decidí acercarme a la empleada.

-buenos días.- dije sonriendo a aquella mujer.
-buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?- dijo sonriendo.
-bueno…estaba buscando algo lindo pero, no encuentro lo que busco.
-y ¿Qué te gusta? Un collar, anillo, pulsera…
-mmmm, me gustaría un collar o una pulsera.
-claro, a ver.- pensó por un momento y después fue a buscar algo, cuando al parecer lo encontró me llamo, fui con ella. –mira, tenemos esto, es lo último que nos ha llegado-.

Me mostró cada uno de ellos, a decir verdad ninguno me llamaba la atención, sabia los gustos de (tu nombre) en casi todo, lo que me fallaba era en los accesorios, usaba muy pocos.

Entre tanto pasar las pulseras y collares, había uno que me llamo la atención y hable a la señorita. -¡espera!- dio un pequeño salto en respuesta  mi grito y me miro. –Ese, quiero ver ese- la señorita miro el collar que tenía en su pequeña mano.
-¿este?- asentí y lo paso a mis manos.
Tenía una pequeña y finísima correa de plata, con dos dijes, uno en forma de un pequeño círculo y otro de un aun más pequeño corazón; no me pareció el más hermoso collar del mundo pero tenía algo que llamaba mi mucho mi atención. –Quiero este- sonreí.
La señorita sonrió y se dirigió a la caja. -¡espera!- me miro confundida. –tengo una pregunta ¿se le puede grabar algo en el collar?
-claro que si, aunque eso aumenta el precio.
-sí, está bien, quisiera grabarle algo.- sonreí, le dije lo que quería grabarle y me dijo que en una hora regresara por él. –gracias, en una hora vuelo- sonrió y Salí de ahí en busca de Tom, lo llame por teléfono y me dijo que estaban en el área de bebes.

Corrí hasta allí y estaban ahí. Me acerque a ellos.

-ya llegue.
-al fin hermano- se acercó a mí susurrando.- ¿lo conseguiste?-
Asentí. –si, en una hora iré por él.

By tom



Bill era tan dedicado haciendo las cosas, me gustaba que fuera así y seguro que a (tu nombre) también.
Yosai empezó a llorar fuertemente, la cargue e intente calmarla.
-tal vez tenga hambre.- dijo (tu nombre) sacando el biberón y preparando la leche de yosai.

Termino de hacerlo. -¿quieres que lo haga yo?- pregunto tiernamente. Negué. Quería hacerlo yo, yosai empezó a tomar, era tan tierna, tenía el parecido de los dos: el cabello y la tés de Bill, los ojos y labios de (tu nombre), la nariz de bill, era lindísima.

Cuando yosai termino de comer, empezó a quedarse dormida, la lleve en mis brazos y bill llevo a (tu nombre).

Nos dirigimos a la sección de comida. Era hora de comer y (tu nombre) y yo ya teníamos bastante hambre; fuimos a una mesa y (tu nombre) y bill se sentaron, yo fui a pedir la comida aun con yosai en mis brazos.
Regresé con la comida cargándola como pude y la coloqué en la mesa.

-bill, ¿Qué comerás tú?
Bajo la mirada y relamió sus labios un par de veces. –Nada, no tengo hambre- se excuso de nuevo, como ya tantas veces lo había hecho.
-bill, por favor, no me digas que vas a quedarte sin comer de nuevo. – Empezó a jugar con sus dedos con la mirada aun baja.- bill, por favor, tienes que comer algo.- negó.



Estaba harto de que Bill no comiera nada ¡¿Qué no sabe que puede agarrar una enfermedad?! Seguí comiendo pero al mirar a Bill con yosai me incomodaba, me incomodaba ver que mi hermano cambiara su humor tan rápido y con su humor también cambiaba el de (Tu nombre), ¿Por qué no se daba cuenta de eso?
Bill miró su reloj y Salió corriendo con yosai en brazos, (tu nombre) lo miró confundida. 
-¿adónde va?- preguntó un poco preocupada.
-no lo sé.
-¿crees que se sienta bien?- dijo bajando la mirada, dejando los cubiertos en la mesa.
-Él está bien, (tu nombre) no te preocupes.- sonreí haciendo que entrara de nuevo al estado en el que estaba.

Terminamos de comer y nos levantamos de las mesas en busca de  Bill, al acordarme de la sorpresa que Bill le tenía a (tu nombre), quise hacer más tiempo deteniéndome en las tiendas mirando como si me interesara algo de ahí dentro.

Marque al celular de Bill, me dijo que ya estaba listo y que nos esperaría en la entrada del centro comercial. Llegamos, Bill estaba con yosai sonriendo, le ilusionaba mucho el regalarle algo a (tu nombre).
Bill nos miro y nos dirigimos al auto.

El camino fue largo, estaba cansado…llegamos a casa y bajamos del auto, Bill tomo la silla de ruedas y la guió al jardín. Me pareció lindo el detalle de dárselo en el jardín…siempre se le ocurrían mejores ideas que a mí. Decidí subir a mi recamara con yosai.

By bill


Lleve a (tu nombre) al jardín, hasta el fondo del jardín donde era mi lugar preferido.
-¿Qué hacemos aquí, bill? Creí que estabas mal.
-¿mal? Yo no estoy mal- sonreí. –al contrario, estoy muy feliz.
-entonces ¿Por qué estabas así hace un rato?
-lo siento.- baje la mirada y mordí mis labios.
-los vas a lastimar.
-¿a los quienes?
-tus labios, Bill, no los muerdas.- tome mis labios. –Son lindísimos como para que los eches a perder mordiéndolos.- sonreí.
-está bien, intentaré no morderlos más.- me acuclille afrente a (Tu nombre) sonriendo. -¿sabes por qué te traje aquí?- negó.- bueno, te tengo algo.
-¿algo?- asentí. –algo ¿Cómo qué?- me levante y saque la pequeña cajita de felpa color gris oscuro sin que ella la mirara, solo me miraba incrédula por mis movimientos y sonreía.
-bueno, (tu nombre) la verdad es que…quiero decirte que tú eres la mujer más hermosa, más linda y tierna, eres simplemente la mejor persona que se ha cruzado en mi vida, (Tu nombre)…..te amo.
No puedo explicar la hermosa sonrisa que (tu nombre) sacó de sus labios.
-Bill….te amo.

Sonriendo, saque la cajita a la vista de (tu nombre), ella la miró confundida; la tomo mirándola con sorpresa.

-¿Qué es esto, Bill?
-vamos, ábrela.
Abrió la cajita y con la yema de sus delgados dedos tocó los dijes el collar.
-Bill…no tenias que…
-no- interrumpí- te lo quiero dar.
-me encanta, es hermoso, bill.-lo sacó de la cajita y acerco el collar a sus ojos, comenzó a leer lo que en los dijes venía: “Gracias por estar a mi lado” y en el corazón: “te amo, (Tu nombre)”. –Bill…- dejo caer algunas lagrimas de su carita y haciendo fuerza, se levantó de la silla abrazándome del cuello.
Acepta su abrazo rodeándola por la cintura, recargué la quijada en su hombro. –Nunca olvides que te amo, (tu nombre)…nunca.- susurre en su oído.
-yo te amo más, bill.

Quité el collar de las manos de mi angelito y recorrí su cabello para poner el collar, terminé de abrocharlo y (Tu nombre) lo tomo y lo miro de nuevo sonriendo.
-te amo, bill.
-yo te amo muchísimo más.

Volvió a sentarse en la silla y regresamos dentro de casa.
Llamaron a la puerta y fui a abrir; puedo decir que lo que vi me causo una alegría terrible, no podía creer que mama y Gordon eran quienes estaban en la puerta sonriendo; me abalance a ellos abrazándolos.



-Billy, ¿Cómo estás?
No podía decir que estaba bien…no lo estaba, estaba mal. Baje la  mirada y suspiré. –bien ¿y tú?- me miro seria, preocupada y acarició mi cabello. –yo estoy, bien- mama entro a casa y salude a Gordon, después de un rato, Tom bajo y los saludo también. Mama se acerco conmigo.
-¿Dónde está (tu nombre)?
-(Tu nombre) está en la recámara, ¿quieres saludarla?
Mama asintió y subimos a mi recamara. Estaba mi angelito con yosai, estaba leyendo el mismo libro que había visto en ella hace unos días; bajo el libro al sentirnos dentro de la habitación y sonrío.
-(tu nombre), ¡hola! ¿Cómo has estado?
-bien, ¿y usted?
-vamos, (tu nombre) puedes llamarme simone.- sonrío
-simone.
-yo he estado muy bien, gracias…no me digas que esta niña tan grande es su hija.- Mama cargó a yosai. –está hermosa, en serio muy bonita, que suerte tuvieron.- me miró y se acerco a mí. –Bill, está niña es hermosa.
-lo sé, ¿no es idéntica a (Tu nombre)?
-lo es- miró a (tu nombre) y su sonrisa se borro. –un momento, ¿Qué haces en silla de ruedas?- paso a yosai a mis brazos y se acercó a (tu nombre).
-ehh…yo.- dijo nerviosa. Habíamos llegado al tema que desde el principio había tratado de evitar.

Mama me miro preocupada, es decir, mama no sabía que (tu nombre) estaba enferma, y mucho menos que le quedaba nada de vida. –Bill, dime, porque está así, ¡¿Qué paso?! ¿Tuvieron un accidente? ¡Dime!
-no es nada, mama.
-¡¿Cómo que no es nada?! Dime qué pasa, bill.
-nada mama, ¡no es nada!- Salí corriendo de la habitación y por mi mala suerte mama me persiguió, me tiré al suelo de rodillas, no quería llorar, no ahora, no con (Tu nombre)…lo había prometido.
-Bill, ¿Qué tienes, hijo?- se sentó a mi altura y tomo mis hombros. -¿Qué pasa, bill? Tienes que decirme, ¿por qué te pusiste así?
-mama, ¡no pasa nada! ¡Déjame!
-Bill por favor, dime porque (tu nombre) está así, ¿se quedó paralitica?
Baje la mirada a mis brazos y la tentación por sacar sangre de ellos fue aumentando con la tensión.
-no quiero hablar de eso, ¡no quiero!
-bill ¿te sientes bien?
- ¡no! ¡No me siento bien y nunca más lo estaré!



Mama me abrazo fuertemente, yo solo deje que me abrazara, sentí que las lágrimas se estaban desbordando de mis ojos una tras otra rápidamente.

-mama…Tu nombre)…. Tiene cáncer.- mama dejo de abrazarme y me miro sorprendida, preocupada…
-¡¿Qué?! Pero…está en tratamiento, ¿no es así?- negué -¡¿no?! Bill, ¡estás loco! Tiene que estar en tratamiento, ¡¿quieres perderla a caso?!
-no…no puede estar en tratamiento ¡no puede!
-¡¿Cómo que no?!
-mama…le quedan días de vida, la voy a perder… (Tu nombre) va a morir en días…- no podía respirar bien, las lagrimas cubrían toda mi vista y comencé a temblar; mama me miro, al parecer no sabía que decir.
-Bill…no…- me abrazo fuertemente, acariciando mi espalda, con esto me di cuenta que para desahogarme ya no necesitaba a mama, necesitaba estar solo, prefería sentir que nadie me quería.

Me separe de mama y me levante del piso. Mis muñecas palpitaban pidiendo que fueran lastimadas, queriendo que yo viera el color rojo que hacía que me calmara. Comencé a rasguñarlas fuertemente, como si de eso dependiera mi vida pero mama corrió hacia mí y aparto mis  uñas de mi brazo.

-Bill, no hagas eso, ven, cariño.- volvió a abrazarme pero yo no lo necesitaba.
-¡déjame! ¡Tú no sabes nada! No sabes que yo me voy a morir sin (tu nombre).
-no digas eso Bill.
-mama, (tu nombre)….yo la necesito, necesito estar con ella ¡¿Por qué nos pasa esto?!
-Bill, ella te  necesita, no quiere verte así, por favor.
-mama, ella se va a ir, como quieres que yo esté bien, como quieres que actúe como si esto no estuviera pasando ¡cómo! Puede ser mañana, puede ser hoy….puedo despertar y ver que ella no está más ¡¿Cómo quieres que me sienta?! La persona que más amo está enferma…su enfermedad es terminal…

Salí corriendo de ahí, me encerré en el baño de Tom, donde pudiera estar solo, porque no era la compañía lo que necesitaba, era a (tu nombre) y nada mas a (tu nombre), si tenía que morir por ella, lo haría, haría todo por ella.

Y al parecer mi vida se estaba derrumbando lentamente, no voy a poder envejecer con ella, no vamos a poder tener una vida completa, pero tal vez este no era el final…