capitulo 78


Tom sacó la muñequita de la bolsa y sonriendo se la paso a yosai, que la tomo en sus manitas. Tom sonreía, miraba a yosai y acariciaba su mejilla con su pulgar.



-tom…-no me miro, seguía sonriendo con yosai.- ¿Por qué estás tan apartado de los demás?-
-no lo sé.- seguía sin mirarme.
-¿estás bien?- asintió y levanto la mirada hacia mis ojos.
-sí, ¿por qué te preocupas ahora?
-no lo sé, te veo…triste. Dime que me equivoco.
-pues sí, te equivocas, yo no estoy triste ¿por qué lo estaría?
-está bien, pero sabes que si quieres hablar, yo voy a estar aquí.
-hum…claro.- dijo en tono sarcástico.

Claro no se me había olvidado que él estaba molesto conmigo y que ya no confiaba más en mí, pero yo quería ayudarlo de alguna forma.

-bueno…me voy.- me levanté de su lado esperando que no fuera a decir alguna otra palabra hiriente, porque aunque no hubiera dicho nada más que un simple “claro” me dolía saber que tal vez ya no sería igual que antes. Por suerte no dijo nada y regrese con (tu nombre).

Me dirigía al sofá con (Tu nombre) pero Gordon se acerco a mí.

-bill, ¿podemos platicar ahora?- asentí, mirando a (tu nombre), al parecer Gordon lo noto y tomo mi hombro.
-no te preocupes, no tardare mucho.- sonrió y yo lo imite.



Salimos al jardín y nos dirigimos a la pequeña mesita blanca y nos sentamos.

-bueno y ¿de qué quieres que hablemos?
-pues mira, bill me he dado cuenta que he estado cometiendo muchos errores.- de verdad no entendía a que se refería con “errores” es decir, no ha cometido ningún error al contrario, de no ser por el aun extrañaría demasiado a papa…
-no entiendo, Gordon ¿a qué te refieres?
-mira, Tom y tu se ganaron mi cariño por completo cuando eran pequeños. Eran tan pequeños y me aceptaron tan bien que, simplemente no podía creer como tu padre les dejo, siendo que tu madre y ustedes eran tan cálidos.
-¿en serio?- jamás creí que Gordon nos hubiera querido tanto hasta ahora, bueno, sé que nos quiere pero ¿Qué hayamos ganado su cariño tan pronto?
-si, en realidad yo los quería como a mis hijos, es decir ustedes son mis hijos y los amo pero, los quise como hijos de mi propia sangre.
-pero, eso no es un error ¿Por qué dices que has cometido errores?
-mira, Bill. He estado juzgando a (Tu nombre) solo porque es menor y ha tenido un niño y porque tú ya eres un adulto y ella esta aun en la adolescencia ¿entiendes? Yo no quería que los dos salieran lastimados después.

Gordon mantenía la mirada en alto, mirándome a los ojos, serio.

-la razón por la que quiero hablar contigo, bill es porque me he dado cuenta que juzgar por apariencia y edad fue un gran error. Me he dado cuenta que tú le amas en verdad y que ella es una muy buena persona. Quiero que me perdones, bill.
-pero, no hay nada que perdonar, en serio.
-bill, perdona por ser tan egoísta y hacerte sentir mal cuando decías que le amabas.
-claro que si te perdono.- le abrace fuertemente al igual que el a mí.
-te quiero hijo.
-yo también te quiero.
-ahora sí, puedes ir con tu amada. –sonrió dejándome ver sus blancos dientes.

Sonreí y me levante del sofá.



-¡Bill!- le mire. -por cierto, mi nieta es hermosa, felicidades.- sonreí de nuevo.
-gracias.- mamá llego a sentarse con Gordon y yo fui al sofá con (tu nombre) pero ella ya no estaba, fui con mis amigos. -¿saben dónde está…?-
-¿(tu nombre)?- Gustav completo mi pregunta- Ella está en la cocina, con Georg.- sonrió gustav señalando la cocina.
-gracias- sonreí y me dirigí a la cocina. Estaban frente a la estufa, georg estaba hincado frente a ella jugando a algo que no puedo definir. Me acerque a ellos. -¿Qué hacen?- dije intentando asustarlos y ellos rápidamente dejaron de hacerlo y me miraron.
-Bill, hola.- dijo georg poniéndose de pie.
-hola- sonreí. -¿Qué hacían?
-venimos por algo para beber, mi novia tiene sed.- sonrió.
-ohh está bien ¿les ayudo?
-por favor.

Tome unos vasos y algo de beber de la nevera y los lleve a la mesa. Georg se sentó junto a su novia y yo fui con (tu nombre).




-linda, al fin podemos estar juntos.- le bese la mejilla. -¿quieres hacer algo?
-no me siento muy bien, bill.- sonrió y acaricio mi muslo que se encontraba frente a ella ya que estaba hincado.
-¿te sientes mal (tu nombre)?- empecé a preocuparme.
-sí pero, no es nada, bill no me siento muy mal.
-¿Qué sientes?- suspiro y me miro fijo a los ojos.
-nada, solo me duele un poco el estomago, no hay nada porque preocuparse.
-¿segura?- asintió. –está bien, ¿Por qué no vamos con los demás?
-bueno.- nos dirigimos a la sala y nos sentamos con mis amigos y sus novias.
Algo empezó a inquietarme, no sabía si era que Tom aun seguía solo, o que (Tu nombre) me dijo que estaba mal.

Miraba a Tom, yosai ya estaba dormida en sus brazos; el miraba la ventana pensativo, mordía sus labios y suspiraba. Me inquietaba mucho saber que era lo que le pasaba. Cuando iba a pararme para hablar con él, mama ya estaba en camino hacia donde estaba mi hermano. Por una parte me alegre, ya que sabía que él no estaba muy feliz conmigo.



By tom

Mama se acerco a mí, la mire confundido.

-¿pasa algo, tom?- pregunto reposando su mano en mi hombro.
-no, nada ¿por qué?
-no lo sé, te veo extraño.
-ahh…no me pasa nada…en serio.
-Tom, sé que no estás bien ¿me dejarías hablar contigo?- ahora sí que no necesitaba las palabras de mamá para que estuviera bien, ahora no quería estar con nadie.
-pero, estoy bien.
-por favor, ¿sí?- si le decía que no, no pararía hasta que aceptara y ahora no estaba con mucho ánimo de escucharla así que, acepte.
-bueno…- sonrió.- pero prefiero que sea arriba, en mi cuarto.
-está bien- me levante del sofá con yosai en brazos y subimos a mi cuarto.

Mamá entro y cerró la puerta.

-¿Qué es lo que tienes, hijo? ¿Te sientes mal?
-no, me siento bien.
-¿seguro? Creo que no eres muy bueno ocultándolo.
-ahh mamá, ¡estoy bien! Dime ¿por qué estaría mal?
-no lo sé.

Se produjo un silencio bastante largo, mamá caminaba por toda la habitación y yo solo esperaba que yosai no despertara. Miré a mama caminar.

-deja de caminar.- mamá se detuvo y me miro haciendo una mueca, confundida.
-porque ¿pasa algo?- rasco su cuello.
-no lo sé.- mentí. Mamá comenzó a caminar de nuevo, mirándome de reojo por si me atrevía a decirle porque lo hacía. –detente ¡me pones nervioso!- mamá solo sonrió y se detuvo frente a mí.
-¿por qué? ¿Hay algo que me quieras contar?- negué.
-no, nada.
-bueno, no veo porque te pones nervioso, solo estoy caminando.- empezó a caminar de nuevo ¡que mamá me estresaba! Trate de no mirar más como lo hacía, en serio me ponía nervioso. Por más que intentaba no mirarla, ella seguía caminando sin rendirse.
-¡por favor, PARA!- se detuvo de nuevo y me miro.
-Qué lindo es el día, ¿no crees?- miro la ventana.
-¡¿Qué?!
-dime si no lo es.- se acerco a mí y se sentó a mi lado.
-pues, no es demasiado lindo, nunca lo son.
-¿por qué? Todos los días son hermosos.
-¡mentira! Hace tanto que ya no lo son.
-¡De que hablas, tom! Porque no los miras detenidamente.
-mamá, ningún día es lindo, cuando los miro detenidamente me hacen saber que son aun peores.
-¿por qué?- baje la mirada.
-no…no sé.- de nuevo un silencio se produjo, está vez más corto que el pasado.
-Tom… ¿es por (Tu nombre)?.- la mire sorprendido, un poco enojado.
-¡¿por (tu nombre)?! Pff claro que no.
-ó ¿por Bill?
-ese que tiene que ver.- dije bruscamente.
-hoy hable con él, me dijo que tu aun querías a (tu nombre) ¿es verdad?

Algo dentro de mi golpeo mi pecho haciéndome sentir escalofríos por mi columna, respiraba un poco agitado pero no quería decirle a nadie ¡yo no quiero a (tu nombre)!



-no, es mentira ¿Qué no conoces a tu propio hijo? Es un mentiroso ¡Bill no sabe hacer nada más que mentir!- mama suspiro.
-si…lo conozco tan bien como te conozco a ti también, Tom y sé que el que ahora miente eres tú.
-¿yo? Yo no miento, ¡yo no quiero a (tu nombre)! Ella ya no significa nada para mí.
-¿estás seguro?- asentí mirando hacia el piso de madera que se encontraba bajo nuestros pies. –Bill me dijo que sentía que no te dejaba ser feliz.- mire a mama, aquí era cuando me ponía a pensar en el daño tanto psicológico como físico que le había hecho a Bill, mi hermanito.
-pues, déjame te digo que tiene muchísima razón ¡por su culpa yo no he sido feliz!- el orgullo siempre tomaba su lugar en ocasiones como está.
-pero, ¿por qué es culpa de tu hermano?
-porque…pues…porque si.
-Tom, dime la verdad, ¿es por (tu nombre)?
-¡que no! No es por (tu nombre), te he dicho que yo ya no la quiero, ¿crees que si aun la quisiera, hubiéramos…terminado?- sin duda el nudo que había empezado a formarse en mi garganta crecía cada vez más.
-algunas parejas, tom, no terminan porque ya no hay amor, a veces lo hacen por necesidad ó, simplemente porque quieren lo mejor para ella.
-bueno, yo no lo hice porque quisiera lo mejor para ella ¡yo ya no la quería!
-como puedes contradecirte tanto, tom. Dime que cuando Bill y (tu nombre) empezaron a salir juntos, no estabas triste.
-no…no lo estaba ¿y sabes por qué? Pues yo fui el que los acerco, el que les dijo que estuvieran juntos y no porque quisiera lo mejor para ella o para bill, si no porque…porque… ¡porque quise!
-no estás bien, te duele decirme porque lo hiciste.
-¡no es verdad!
-¿dime entonces por qué bill no te deja ser feliz? No te puede quitar la felicidad solo porque sí, debe haber algo y todo lo que él tiene lo tienes tu, solo hay dos cosas que son yosai y (Tu nombre).

Odio que mamá me haga sentir tan mal, que me haga saber que lo que él tiene y yo no…son las personas que más quiero, que mas daría yo por ser el padre de yosai y (Tu nombre)…que ella fuera mi “linda”.

-no, no son a ellas a las que necesito, no me hacen más feliz, el simple hecho de que bill exista no me lo trago. Siempre gana lo mejor.
-a (Tu nombre) ¿verdad?
-¡QUE NO! Te digo que no ¡NO LA NECESITO!- al gritar tan fuerte, yosai despertó por unos segundos pero de nuevo volvió a dormir.
-dime, tom, sabes que yo lo hago para ayudarte, yo no quiero verte mal, quiero que vuelvan a ser los hermanos de antes, los que se apoyaban.
-yo…yo no quiero que Bill sea mi hermano, siempre que lo quiero ayudar no se deja ¡lo odio! Y odio su maldita vida, me da pena ese estúpido.
-Bill es un hombre responsable, un hombre que ama a su novia tanto como a su hija, un hombre que te quiere, tom ¡tu hermano! El hombre que te ayuda, te apoya y dime ¿Qué le has dado tu?
-cállate.
-no. Yo se que le has dado, le has golpeado cuando llora, le has gritado cuando se hace daño, le has maldecido su vida con tus palabras, le has hecho sentir que no es nada, que no merece el amor de (Tu nombre), le has hecho creer que no lo quieres, le has hecho que desee la muerte, le has hecho creer que no tiene apoyo y ¿sabes?
-dije que te callaras.
-todo eso se lo has hecho cuando el más te necesitaba
-¡ CÁLLATE!
-tom, es tu hermano menor, sabes que él es sensible; tú eres su hermano mayor, ¿sabes? De pequeño siempre me decía que quería ser igual que tú ¿recuerdas cuando lo defendiste de sus compañeros? Ahí, sus ganas de ser igual que tu crecieron, me dijo que no sabía cómo agradecerte.
-¡DJE QUE TE CALLARAS, NO TE QUIERO ESCUCHAR!
-Tom, toda esa admiración que Bill sentía por ti ¿crees que la tiene aun? que crees que sienta si su “héroe” lo salvo y luego lo maltrato, el que juega con las mujeres que él quiere. Tom, el te necesitaba y tu le respondes de la forma más cruel y aun así, el te sigue queriendo.
-NO ES VERDAD.
-¿crees que si se hubiera perdido el amor que te tiene, se preocuparía por tu felicidad?
Pase a yosai a los brazos de mama bruscamente, y la mire con los ojos al borde de las lágrimas.
-bueno, ¿y tú crees que él no me ha hecho daño? Me tratas como si yo fuera el malo del cuento pero no te das cuenta que Bill me hace más daño a mí. ¿Crees que yo me muero de felicidad al ver a mi hermano cortándose? Y que todos le presten atención a el por qué es el pequeño, al que la vida se le da en las manos, porque es el que tiene una novia que está sufriendo, y con el sufrimiento de ella también está el de el que se sienta una basura y todos le quieran.

Mama me miraba a los ojos, seria, sin ninguna expresión en la cara, solo movía las piernas para arrullar a yosai.

-pero no solo porque no seamos de igual carácter significa que no tenga sentimientos ¿sabes lo que me haces sentir? Me haces sentir que yo soy el imbécil que le ha hecho la vida imposible a bill, el imbécil que mamá no deseo, el imbécil que solo por tener corazón de piedra no lo tiene, el puto imbécil que le hizo la vida amarga a la familia, el mismo imbécil que hizo que papa se fuera. – y si, las lágrimas cayeron, una tras otra mientras expresaba mi amarga vida.


-tom, no…- la interrumpí.
-¡NO! Sabes, soy mujeriego, me acuesto con todas pero ¿nunca te has puesto a pensar que lo hago para llamar la atención? ¿Qué lo hago por inseguridad? ¿Por qué no me siento querido? Sabes que, no porque me oculto en la imagen de una persona fuerte, a la que no le importa nada, me tienen que tratar como si eso fuera un hecho, ¿sabes? Las personas que no demuestran su sufrimiento son las que lo sienten más. Quiero que te pongas a pensar, que solo porque bill sea sensible, no siente más que yo, dentro de un corazón de plomo, se encuentra uno débil y no porque los demás no lo miren, lo tienen que pasar como si no existiera.
-tom, hijo…
-¡QUE TE CALLES! ¿Sabes? Ahora te doy la razón, amo a (Tu nombre), amo a yosai, y si, una familia QUE ME QUIERA es lo que me hace falta, me hace falta alguien que me quiera. Y contestando a tu pregunta, si estaba triste cuando los acerque, ¿¡pero sabes porque lo hice?! PORQUE YO QUIERO A BILL, a mi hermanito y quería lo mejor para (tu nombre), ella no merecía un hombre tan imbécil como yo, un hombre que seguro no hubiera sido aceptado por sus padres, yo la amo y sabes ¿cuánto me duele que ella este enferma? Ahora dime tú ¿Por qué crees que hable a un psicólogo para Bill?  Porque lo quiero, porque él no hablo a uno para mi sabiendo cómo me sentía. Ahora si puedes a tu hijito, al de apariencia débil y tierna. Nunca te pusiste a pensar en cómo me sentía ¿verdad?
-Tom, por favor, escúchame.-se levantó de la cama y se acercó a mí.
-no quiero hablar contigo, ¿¡porque mejor no vas a ver si tu pequeño está bien?!
-no, quiero hablar contigo.
-¡QUE NO! ¡LARGATE!- mama me miro, triste, sus ojos brillaban, de a poco dejó caer unas lágrimas y salió del cuarto. Yo cerré la puerta tan fuerte que mi pequeña yosai se asustó y comenzó a llorar.
Me acosté en mi cama, cubriendo mi cara con una almohada y empecé a desahogarme.



By bill

Georg y Gustav se habían ido ya, dijeron que mañana regresarían con una sorpresa para (Tu nombre).  Amaba ver a mi linda feliz, que iluminara la casa con su bella sonrisa, y este día casi siempre la tenía.
-(Tu nombre) ¿ya no te sientes mal?
-no, ¿Por qué?
-me preocupo por ti.-sonreí.
-qué lindo, bill pero ¿sabes? No tienes por qué preocuparte.
-bueno, si tengo, eres mi novia y te amo.
-yo te amo mucho más, Bill.- dijo abrazando el pequeño oso panda que le había regalado.
-no, yo más y ¿sabes por qué?
-porque.
-porque eres mi vida, (tu nombre), te amo con todo mi corazón.
Sonrió mirándome a los ojos y tomo mi mano.
-no digas eso, bill.
-porque ¿es malo?
-muy malo.
-no entiendo.
-no quiero que digas eso, no soy tu vida, bill y lo sabes.
-claro que lo eres, eres más que mi vida.
-si soy tu vida, entonces pronto acabaras con tu vida, sabemos que me queda poco y no quiero que tu vida acabe tan rápido.
-no, (tu nombre) no digas eso, tu no vas a morir, ya lo veras. Estaremos juntos siempre.
-no te hagas creer eso, bill es más doloroso así.
-sabes, no quiero hablar más de esto, prefiero abrazarte.- sonreí y le abrace con mis dos brazos. –te amo.
-te amo más.


capitulo 77


Dejamos de abrazarnos. La mire a los ojos, que podía ser peor que no tener a esa persona que tanto amo, dejarla ir sin más….
Porque no había algo a lo que temiera más que…. a la muerte. Y el pensar que la persona que más amo la fuera a vivir en carne propia…



Acaricie su cabello. Ella solo me miraba con esa sonrisa tan linda. Me levante.
-¿regresamos a casa?- ella asintió y tome la silla guiándola de regreso a mi camioneta.

Ayude a (Tu nombre) a subir a la camioneta y después subí yo.  En el camino no dirigimos palabra alguna al otro.
Llegamos a casa, el viento estaba frio, a decir verdad estaba helado. Entramos rápidamente a casa; mire a mama y Gordon sentados en la sala con yosai. Mamá se levanto pasando a yosai a los brazos de Gordon.

-¿Cómo les fue?- dijo sonriente pero, en su voz podía notar preocupación o, al menos que no estaba muy cómoda.
-bien, nos fue bien- sonreí rodeando con mi brazo los hombros de (Tu nombre).
-me parece perfecto, Bill. ¿Sabes? Su hija es muy bien portada ¡no lloro en ningún momento! En serio han tenido mucha suerte, seguro será una buena nieta cuando crezca.
-lo será ¿sabes por qué?
-¿por qué?
-porque (Tu nombre) y yo vamos a hacer que sea una niña buena y linda.
Por alguna razón mama y (tu nombre) se miraron confundidas y dejaron caer la mirada al suelo.
-¿pasa algo?- pregunte al igual que ellas, confundido. (Tu nombre) negó mirándome y con sus deditos acaricio mi mano que reposaba en su hombro.
-porque no suben a yosai, está cansada, Gordon  jugó con ella toda la tarde.
-está bien.-sonreí.

Camine hacia donde estaba Gordon cargando a yosai. El me miro sonriendo y después miro a yosai y la paso a mis manos.

-Gracias.- dije a Gordon y subimos los dos a la recamara.
-¿ya estás cansada, pequeña?- acosté a yosai en mi ante brazo y al tiro empezó a cerrar sus ojitos. –ohh que linda eres, eres igual que tu mami.

Di un beso en su frentecita y me dirigí a los cajones donde se encontraba su ropa. La senté en la cama y le cambie su ropita por un mameluco color salmón muy grueso y al parecer calientito. 

La cargue de nuevo y la recosté en su cuna, cobijándola. Ella cerró sus ojos y en poco tiempo quedo dormidita. Sonreí. Es tan linda cuando duerme, me acuclille frente a los barrotes de madrera que hacían que yosai no cayera mientras dormía y me quede observando cómo era que descansaba.



By (tu nombre)

Camine hacia Bill y tome sus hombros acariciándolos con los pulgares. Él me miro sonriendo y se levanto.

-al parecer tenía mucho sueño.- el miro la cuña y lo poco que se miraba de yosai, ya que las cobijas tapaban gran parte de su carita.
-Sí, ¿y tú? ¿No tienes sueño?- pregunté mirándole sus ojitos.
-un poco, ¿tu?
-yo igual, creo que es mejor que vallamos a dormir.
-está bien.- sonrió y se dirigió a cambiarse por su pijama, yo hice lo mismo.

Salí del baño. Bill estaba deshaciendo la cama, me miro y se sentó en esta sonriendo, yo lo imite.

-duerme bien- dijo sonriendo.
-tu igual, bill.
-te amo.
-yo más.- sonreí y me recosté en la cama al igual que el.


Mire hacia donde se encontraba bill pero no estaba, había dormido demasiado o bill despertado muy temprano. Miré el reloj y marcaban las 10:35AM, me levante de la cama apartando las sabanas de mi cuerpo.
Sentí un mareo horrible, la vista se volvió con muchos puntitos blancos. Tome mi frente esperando que el mareo pasara; cuando lo hizo, camine hacia los cajones por mi ropa para darme un baño.

Sentí que mi estomago daba retortijones bastante dolorosos, mire mi ropa interior y…de nuevo estaba la sangre ahí ¡Esto no puede ser! Aun no me tocaba la regla y no se podía adelantar tanto…de nuevo eran síntomas de esta maldita enfermedad que acababa conmigo lenta y dolorosamente.

Deje caer lagrimas de coraje combinadas con tristeza, me metí a darme un baño y al salir, me vestí. Fui al tocador a cepillarme.

De apoco unas pequeñas gotas de sangre salieron por mi nariz ¡Dios, esto no puede estar pasando! Fui por un pedacito de papel higiénico y limpie mi nariz.
Trate de olvidar aquello que había pasado y baje a donde estaban Bill y Tom.
Bill se levanto y se acerco a mí.

-hola, linda ¿Cómo dormiste?
-…bien ¿y tú?
-también- sonrió- ¿quieres desayunar? Apenas nos sentábamos.
-bueno, no tengo mucha hambre.
-¿te pasa algo?
-no…nada.
-¿segura que no quieres desayunar?
-si….bueno…
-(Tu nombre) por favor, tan solo toma algo de jugo ¿sí?- con esa carita era tan difícil decirle que no, entonces acepte.

Fuimos a sentarnos al desayunador y Bill cogió un vaso y lo lleno de jugo, después tomo un portavasos poniéndolo en la mesa y sobre este, el vaso con jugo.

-..Gracias, Bill
-no hay de que, linda.



Empezamos a desayunar, la verdad es que yo no tenía mucho apetito, pero realmente me ponía bastante feliz que Bill empezara a comer de nuevo.
Termine de tomar el jugo y unas ganas terribles de toser se apoderaron de mi garganta, tome una servilleta y la coloqué en mis labios para toser. Bill me miro un poco preocupado.

Cuando saque la servilleta de mis labios, la palidez volvió, la servilleta tenía sangre, no era demasiada pero no era tampoco muy poca. Arrugue la servilleta lo más rápido que pude pero, Bill alcanzo a verla y tomo mi muñeca.

-(tu nombre)… ¿Qué era eso?- los dos sabíamos perfectamente lo que era, pero aun así, Bill pregunto y a la vez, me hizo difícil contestarle.
-n...Nada...- mis nervios no ayudaron en mucho ya que bill dejo caer los cubiertos en el plato e hizo que lo mirara a los ojos.
-(Tu nombre), préstame la servilleta.- miro la servilleta como si esta fuera su presa. Yo, negué. – Por favor, préstamela.- me miro a los ojos.
-Bill, ¿para que la quieres ver? Es antihigiénico.
-entonces dime que lo que vi no era…sangre.
-bueno…no era, bill no tienes por qué preocuparte.-intente sonreír para que me creyera pero, cuando Bill sospechaba algo no paraba hasta encontrar la respuesta.

Bill dejo que un suspiro saliera de su boca, a decir verdad se miraba un poco cansado y, aun no tocaba su comida; miro la servilleta una vez más e hizo un movimiento realmente brusco arrebatándome la servilleta de las manos. Su movimiento fue tan rápido y brusco que tom dejo su plato y miro a bill confundido.

-Bill, por favor dame la servilleta.- negó.
-solo quiero mirar algo.
-¡bill, dámela!- empezaba a alterarme, los nervios inundaron mi razón e intente quitarle la servilleta de sus manos pero él me esquivo y se levanto dándome la espalda y comenzó a abrirla. De pronto, dejo caer la servilleta y junto a ella, dejo caer sus brazos lentamente en sus costados. –b-Bill…- me acerque a él y tome su brazo atrayéndolo a mí.



Se viro hacia mi serio, relamió sus labios varias veces y después los mordió.

-(tu nombre)….que… ¿Qué esta pasándote?- Tom se levanto y se colocó detrás de Bill como si temiera que fuera a ponerse histérico y hacer algún movimiento brusco.
-Bill…no es nada, en serio…eso me pasa cuando toso demasiado, no tienes que preocuparte.-mentí.

 De verdad a mi me ponía muy mal saber que las hemorragias que empezaba a tener no eran nada normales, hacia días, desde que Tom me llevo al hospital que no había vuelto a tener estas hemorragias pero, ahora empezaban otra vez y…yo ya no sabía que era mejor: seguir luchando por Bill o…dejar de hacerlo e irme de aquí.

-no… (Tu nombre), no es normal eso…no lo es- jugaba con sus dedos nervioso, no dejaba de morder sus labios y tom cada vez se acercaba un poco más a Bill.
-en serio, Bill es normal…en mi…
-¡NO ES NORMAL, (TU NOMBRE)!- paso sus manos entre su cabello y lo apretó.
-Bill, hermano por favor deja de hacer eso.- tom tomo las manos de Bill y las bajaba delicadamente para no hacerle daño pero Bill forzaba los brazos para no hacerlo.
-Tom, ¡déjame! ¿¡No ves lo que le está pasando!?- tom lo tomo fuerte de los brazos.
Me sentía mal, la cabeza me dolía tanto que parecía explotar. Tome mi frente y decidí sentarme de nuevo en la silla. Bill me miro preocupado, se soltó de las manos de Tom y se acerco a mí.
-(tu nombre)…dime la verdad, ¿te sientes bien?
-ehh…yo, Bill…- puso su mano en mi rodilla y la froto un par de veces.
-¿vienes conmigo?- asentí. Me tomo de la mano y nos sentamos en la sala, suspiro y me miro a los ojos. –Linda, sé que no te sientes bien, ¿Por qué no me lo dices?- tomo mis dedos de ambas manos y las estrecho en las suyas.
-bill…es que, no quiero que te preocupes.
-(tu nombre), es claro que me preocupare pero, no me gusta que estés guardándote el dolor.- baje la mirada, un poco apenada.
-bill, te amo.
-yo te amo mucho más, sabes que por ti yo haría lo que fuera, podemos llevarte al médico para ver si no hay algo que podamos hacer para que no te den estas hemorragias, (tu nombre).
-no, Bill.
-pero, ¿por qué no?
-es que… no quiero que nos den otra mala notica ¿no crees que ya tenemos bastantes como para soportar otra?
-tienes razón pero, no puedes estar así, linda.

Simone bajo y miro a Tom, al parecer tom está bastante distraído ya que, cuando Simone le hablaba no reaccionaba muy bien.

-Bill, hijo…-se acerco a nosotros y dijo con una voz baja. -¿Qué tiene tu hermano? ¿Se encuentra bien?- Bill miro a Tom y entre abrió la boca, se levantó con él y le tomo por el antebrazo.
-hermano, ¿estás bien?- tom asintió levemente, casi fue imposible asegurar si en algún momento había movido la cabeza.
-si, bill ¿por qué?
-no lo sé, estas raro.
-no, estoy bien ehh…yo tengo que ir a mi recamara, ahora vengo.



By bill

Tom subió a su recamara y cuando quise regresar con (Tu nombre), ya se había ido. Mamá estaba sentada en el sillón de cuero beige con una pierna cruzada sobre otra un poco seria.

-ehh… ¿pasa algo?- pregunte un poco nervioso.
-no, no pasa nada es solo que…quisiera hablar contigo.
-¿conmigo? ¿Sobre qué?- mamá descruzó las piernas y se levantó del sillón.
-¿podemos ir a dar un paseo?- esto me estaba asustando, hacia tanto tiempo que mamá no hablaba conmigo y siempre que lo hacía era en casa, en mi recamara y solo rara vez, cuando quería hablar serio, salíamos.
-ehh, claro…- camine hacia la puerta y mama me siguió. Deje que mama saliera para después salir yo y cerrar la puerta.

Entramos al auto y nos dirigimos a una cafetería, nunca había ido a ella pero, mama seguro ya la conocía. Puedo decir que ahora estoy extrañando aquellos días cuando mamá me llevaba al parque de flores donde lleve a (tu nombre) hace unos días….al parecer mamá creía que ya era maduro y odiaría ir ahí de nuevo pero, de verdad me hacía falta estar con mamá y que me consolara como lo hacía antes….una parte de mi extrañaba el pasado bastante, quería regresar a ser niño…



Estacioné el auto y bajamos, tomamos una mesa, nos sentamos y comenzamos a leer el pequeño menú.
Pedimos un café y mientras lo traían, mamá empezó a platicarme sobre lo que quería que habláramos.

-bueno, Billy quiero que hablemos de algo serio ¿está bien?- asentí sin más. Mamá sonrió y suspiró. –yo se que lo que pasa con (tu nombre) es muy difícil para ti y quizá no te de mucha gracia lo que te vaya a preguntar.
-mamá, no quiero hablar sobre eso, por favor…
-Bill, por favor, solo quiero asegurarme de que tu estas bien.
-no mamá, ¡no estoy bien! Todos ya lo saben, lo sabe hasta mi hija por favor, no quiero hablar de esto ¡no quiero!
-tranquilo, amor, es que no me refiero tan solo a estar bien psicológicamente-dio pequeños cariños a mis manos.

El mesero llego y dejó la charola con los cafés sobre la mesa, agradecí con la mirada y el sonrió para después irse.

-no entiendo…
-mira, tienes que saber que a mí también me duele lo que le está pasando a (Tu nombre) pero tú eres mi hijo y tu y tom están por sobre todas las cosas, ustedes están antes que cualquier otra persona.- eso me reconforto un poco, deshaciéndonos de la parte en la que le tomaba menos importancia a (tu nombre).
-bueno pero….aun sigo sin entender.
-Bill, quiero saber si tuviste relaciones sexuales con (tu nombre) los últimos días.

¡Mierda! ¡Aquí vamos de nuevo con este tema!



-¡no puede ser, mamá! Se me hace hasta gracioso que preguntes eso.
-Bill, por favor, tranquilízate solo quiero saber.
-bueno pero ¡a ti que te importa si lo hice o no! No puedes estar al pendiente de lo que haga y lo que no, ya sé que  no puedes tragarte a (tu nombre) pero déjame te digo que no la voy a dejar ¡por nada!
-Billy, por favor tranquilízate. Sabes que yo si quiero a (tu nombre), y yo la voy a aceptar porque ¡¿Qué mas quiero yo aparte de la felicidad tuya y de tu hermano! ¡Nada, Bill! Quiero saber por tu salud.
-¿mi salud que tiene que ver?
-mucho, hijo no es por entrometerme en tu vida sexual es solo que quiero saber si lo hiciste con protección.
-es lo mismo que meterte en mi vida sexual.- me cruce de brazos.
-Bill, por favor ¡entiende! Sabes que (Tu nombre) está enferma, pudiste haberte contagiado.
-¿sabes? No hay algo que odie más que traten a (tu nombre) como un animal, como una cosa extraña solo porque tiene una enfermedad ¡QUE ELLA NO QUERIA TENER! ¿Crees que ella ahorita está muy feliz porque va a morir?
-bill, no la estoy tratando como un animal, ¡me preocupo por ti! No quiero que te contagies. ¿Sabes? Lo peor que me puede pasar en esta vida, es que me dijeran que tu o Tom están enfermos de cáncer.- tal pareció que a mama si le dolería bastante eso que estaba a punto de llorar con solo imaginarlo.

No quería hacerle sentir peor de lo que ya había hecho al gritarle y conteste un poco más calmado.

-mamá, no hemos tenido relaciones, es…es estúpido pensar que pude ser tan inconsciente y tenerlas cuando se que (tu nombre) esta débil y desanimada. No lo haría.

Mama suspiro aliviada. Y volvió a tomar mis manos.

-yo solo quiero lo mejor para ti…siento haberte preguntado esto, sé que es incomodo para ti y que no estás en las condiciones para hablar de esto.
-ya no importa.
-Billy, te amo hijito, no quiero que te enfades conmigo, eres lo más valioso que tengo, perderte sería peor que la muerte ¿podrías perdóname?

Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas, no sabía si era por las lindas palabras que mamá había dicho, si era porque aun tenía la imagen de (Tu nombre) y la preocupación de sus hemorragias, o solo porque estaba muy sensible pero, me daba igual cual fuera la razón. Mamá se levanto de su asiento y se hincó a un lado mío.

-no llores, hijito.
-¿sabes? Algo que yo quería en mi vida era…era que (Tu nombre) y yo hiciéramos una vida feliz juntos y… me siento culpable de todo esto….
-ohh, claro que no eres culpable de nada de esto, Bill ¡de nada!
-pero...sé que Tom ama a (tu nombre) aun, siento que no lo dejo ser feliz.
-Bill, se que a Tom le duele esto pero, él no supo valorarla y ella merece respeto. Al igual que tu hermano, los dos deben seguir adelante y no mirar atrás.

Mamá tomo mi cintura y me atrajo hacia ella, recargue mi cabeza sobre su hombro.



-gracias…te quiero.
-Bill, te amo.
Deje de abrazar a mama y ella acaricio mi mejilla.
-creo que…mejor nos vamos ¿sí?- mama asintió y se levantó.

Regresamos al auto y nos íbamos a dirigir a casa.

-¡espera!
-¿Qué pasa, Bill?
-puedo…es decir, ¿podemos pararnos allí?- apunte una tienda muy grande, tenia una grande y linda puerta de madera.
-está bien, vamos.

Salimos de nuevo del carro y entramos a aquella tienda. Había bastantes cosas, todas muy lindas. Quería comprar algo a mis dos hermosas.

-ehh…
-¿pasa algo, bill?
-pues…es que no se que comprarles
-¿Qué es lo que le gusta a (tu nombre)?
-mmm, a ella le gusta.... ¡mira!- corrí hacia un estante con muchos animales de peluche, todos eran lindos y tiernos. Tomé uno, haciendo que sin querer cayeran un par de peluches al suelo; mama los recogió por mi mientras yo abrazaba a aquel muñequito.
-¿ese se lo quieres dar?
-¡Es su animal favorito!- mamá sonrió y colocó los peluches en su lugar.



Camine un poco más adentro de la tienda, y mire una pequeña muñequita de tela, tenía su cabello hecho de hilos negros, y un pequeño vestido color verde, sus ojos eran de botones y su boca estaba cosida ¡era lindísima! Y me pareció perfecta para mi hijita.

-¡listo!- sonreí a mamá
-está bien, vamos a pagarlo.

Fuimos a pagarlo, y los pusieron en unas lindas bolsas de cartón azules.
Regresamos al auto y nos dirigimos a casa. Al llegar me pareció genial ver a Gustav y a Georg con sus novias, Gordon y (tu nombre) platicaban, me pareció extraño pero, tal vez solo se quería dar la oportunidad de conocerla mejor y darse cuenta que (Tu nombre) es lindísima.

Algo no me dejo muy cómodo: Tom. Estaba separado de los demás con yosai en sus piernas, yosai apretaba los dedos de tom con sus manitas. Tom sonreía pero, no era muy sincero con ella. 

Salude a mis amigos y sus novias y después me dirigí con mi hermosa. Gordon me miro sonriente y se levanto dejándonos solos. –Gracias- dije regalándole una sonrisa, el me dio palmadas en la espalda.



-bill, me gustaría hablar contigo…después ¿está bien?- asentí, y él se marcho.
-hola, Bill ¿donde habías ido?
-fui a hablar con mama fuera y también a comprarte algo
-bill, te he dicho que no…- le interrumpi con un beso en sus delicados labios.
-te amo, toma.- le pase la bolsa y ella suspiro.
-no tenias que comprarme nada, bill.
-pero si quise- sonreí. –Ábrelo, vamos.- me miro y después bajo su mirada a la bolsa, saco el osito panda y no puedo describir la hermosa mirada que puso, abrazo al peluche y me miro.
-Bill, ¡está hermoso!- se abalanzó a mí y me abrazo. –gracias, Bill te amo

Acepte su abrazo y acaricie su espalda.

-te amo más, linda.- abrí los ojos y mire a mi hermano, el nos miraba tratando de contener una sonrisa; deje de abrazar a (tu nombre).
-oye, linda ¿me esperas?
-claro que si, bill.- sonreí y me levante con Tom
-¿Qué pasa hermano?
-de... ¿De qué?
-estás raro.
-no, estoy bien.
-le compre algo a yosai.
- ¿a si? ¿Qué es?
-no lo sé.- me miro confundido.
-¿Cómo no sabes?
-es que, quiero que se lo des tu.
-¿yo? Pero tu se lo compraste ¿para qué quieres que se lo de yo?
-tom, se que la quieres mucho, quiero que se lo des tu.
-¿en serio?- asentí. –gracias, hermanito.
-de que.- pase la bolsa a tom y me senté a su lado.
Tom se miraba nervioso, no sé, se miraba cansado…triste, quisiera hablar con él pero, es tan difícil que Tom acepte que está mal y yo sé que es por (Tu nombre), eso es algo que a los dos se nos hace tan difícil…