capitulo 72


Intente tomar fuerzas, intente hacer todo lo que estaba en mis manos para poder regresar a como estaba hace tan solo unos segundos. Sentí la cálida mano de bill y después de eso la mirada se torno negra completamente; sentí como caía hacia atrás chocando con la pared.


By bill
-¡tom!- tome a mi ángel abrazándola fuertemente, no puedo creer que esto enserio este pasando ¡esto no es vida!
Tom se acerco a mí con yosai en sus brazos.
-tenemos que llevarla al hospital
-no…- no podía decir otra cosa, si decía algo mas las lagrimas caerían otra vez y ya estaba cansado de eso.
-toma a yosai, yo cargare a (tu nombre)-no quería separarme de ella ¡no podía hacerlo! Pero tom era más fuerte que yo y, estábamos hablando de la salud de (tu nombre), que era lo más importante.


Entramos rápido al carro de tom. Nos fuimos al hospital; nunca había sentido algo como esto, era una sensación extraña, me dolía pensar que (tu nombre) pudiera estar en las últimas y que yo no estuve con ella.
Llegamos  al hospital, todo estaba callado, parecía que no había ningún alma ahí dentro.

Me acerque con una enfermera, ella me miro amable.

-necesitamos ayuda ¡pronto!- no quería sonar como lo había hecho, no quería que me volvieran a ver mal, que vieran que no era capaz de aguantar algo -¿en qué le puedo ayudar?- dijo la enfermera un poco exaltada por el grito que saque de mis cuerdas –necesitamos que atiendan a (tu nombre) ¡está mal! ¡Está mal!- ya no pude aguantar. Me altere ya que, la enfermera hacia caso omiso a mi desesperación por ayudar a (tu nombre) pronto.


Apretó unos pequeños botones y empezó a hablar –necesitamos atención medica pronto, necesitamos atención medica pronto- y dejo de apretar los botones para después mirarme y sonreír un poco nerviosa echándole al tiro, un vistazo a mi ángel.


Los doctores no tardaron mucho en llegar con una camilla con una pequeña bolsa de algo que parecía agua colgando de un tubo de metal. Ayudaron a tom a subir a (tu nombre) en la camilla.


-yo quiero entrar con ella- y tome su mano pero, los doctores la quitaron rápidamente.
-no es posible, por favor, retírese
-yo quiero ir con ella
-por favor, bill- tom me tomo de un brazo, el brazo que no tenía a mi hija en el.
-¡no! ¡Yo quiero ir con ella!- forcejee un par de veces pero mi fuerza no era la suficiente para soltarme de los fuertes brazos de mi hermano. Vi la vista un poco nublada y mordí mis labios fuertemente, no voy a llorar, no bill, no vas a llorar, esta vez no.


suspire tratando de dejar pasar las ganas de llorar, por suerte, funciono.


-vamos, bill- me tomo del brazo otra vez, pero con mucha menos fuerza y me dirigió a los sillones blancos de piel.

Nos sentamos esperando que (tu nombre) saliera bien, que todo hubiera sido tan solo un desmayo.
Yosai estaba sentada en mis piernas, me puse a pensar, que la vida era más fácil siendo un niño, no te preocupabas de nada y todo te lo daban en la mano, éramos tan pequeños que no entendíamos cuando alguien estaba mal, cuando pasaba algún problema pero, por desgracia uno tiene que crecer y afrontar los problemas que uno tiene.

Estaba al borde de quedarme dormido, no sé cuanto había pasado pero al mirar la gran puerta de vidrio, me di cuenta que era de noche, ¿Cuánto habría pasado? Mucho claro está. ¡Y no había noticias de mi ángel! No puedo quedarme dormido ahora, no ahora.
Ya no aguanto, tengo que dormir, me duelen los ojos, estoy mareado ¡no, bill! No duermas no...Duermas…


Cerré los ojos dejándome vencer por el cansancio. Y me parecieron tan solo unos segundos cuando estaba despierto de nuevo, el sol brillaba en mi cara. ¿Cómo pudo pasar todo tan rápido? ¡Un día entero y no llegaba un puto doctor!

Mire a tom, su codo recargado en el brazo del sillón y su mano estaba en su frente, recargando su cabeza en ella. Sus ojos se miraban cansados y sus labios resecos. Tenía las piernas abiertas.
-tom…tom- lo tome del hombro y lo sacudí –Despierta, tom- despertó y me miro un poco molesto por haberlo hecho -¿Qué quieres?- dijo con su voz grave, un poco silenciosa –en la noche, ¿no ha venido nadie? – lo mire un poco preocupado y con esperanza de que lo que decía tuviera un “si” por respuesta pero, tom negó y volvió a tomar la misma posicion que tenía antes, intentando volver a dormir.


Mordí mis labios un poco ansioso de que no pasara nada con (tu nombre) pero mi bebe se movió. La mire como se acomodaba entre mis brazos, con sus ojitos cerrados. Sonreí. Todavía era pequeña y sus manitas lo eran aun más. Y solo el pensar que ella no se daba cuenta de lo que pasaba, me hacía sentirme por un lado más tranquilo ya que, ella no está preocupada, ella aun no entendía.


Alce la cabeza y mire a una mujer hablando con un doctor. De vez en cuando me miraban, se estaban secreteando de mí, estoy seguro. Me hice amago de mirarla y seguí con lo mío, será de esas personas que me juzgan solo por como visto y me ahorre cualquier contacto visual con ellos. Pero ella se acerco a mí, con sus tacones sonando por todo el lugar. Empecé a analizarla:
ojos marrones, tés morena, cabello ondulado café, delgada, un poco más baja que yo. Usaba una camisa de vestir color naranja con mangas ¾,  un pantalón café con algunos cuadros pequeños y unos tacones altos color dorado.


Se acerco a mí con una sonrisa un poco apenada o eso es lo que creo.


-hola, buenas tardes- sonreía falsamente poniendo sus manos entre sus piernas… un momento ¿¡tardes!? Esto si me estaba preocupando –hola- sonreí falso al igual que ella.
-mi nombre es karinne- ¿acaso me importaba cual era su nombre? Es más, ¿para qué me lo daba? Mama me enseño a no dar mi nombre a extraños y ella para mi, era una total extraña pero, por motivos de respeto y educación, respondí –Bill- y tendí mi mano tratando de aparentar ser educado; ella la estrecho. –Mucho gusto, bill- sonrió, y después torno su mirada hacia tom, hum lo suponía, no se acercaría por mí, seria por mi hermano. -¿el es tu hermano?- me miro y yo asentí con una cara larga.


Tom despertó de nuevo y puedo decir que le vi sacar un pequeño salto al ver a la tal “karinne”


-hola- seguía con esa sonrisa.
-h…hola- respondió tom tallándose los ojos.
-miren, yo soy karinne, trabajo aquí, y necesito hablar con ustedes- bueno, esto me estaba espantando.
-hablar, ¿de qué?- pregunto tom.
-¿pueden seguirme?

Tom y yo cruzamos mirada, no entendía lo que pasaba pero, no se veía tan mala persona después de todo  y por eso mismo, los dos nos levantamos y la seguimos a un cuarto, una oficina al parecer. En la puerta estaba grabado en color blanco, el nombre completo de karinne y debajo de este, se leía psicología y unas cuantas letras que estaban incompletas. Pero con solo esa palabra podía imaginar lo que estaba a punto de pasar.


-pueden sentarse- dijo pasando al otro lado de la mesa donde tenía una pila de papeles, una computadora y una taza de café verde.
Tom y yo nos sentamos frente a ella.



-me platicaron sobre lo que están pasando- (Tu nombre) se me cruzo a la cabeza, sabía que iba a hablar de ella y no aguantaría tragarme más las lagrimas frente a una psicóloga.
-y quiero hablar con ustedes más que nada porque tienen todo el derecho de saber lo que está pasando y lo que pasara. Pero quiero que lo tomen con calma y que sepan que yo estoy aquí para ayudarlos a pasar tranquilamente por esto ¿está bien?

Tom asintió pero yo, yo no quiero que me digan nada, yo no quiero que me hablen de esto, no quiero que me hablen de (tu nombre) y menos para decirme lo que yo ya sé.
-bueno, creo que ustedes ya saben por lo que ella está pasando. Deben saber que esto es muy grave, demasiado; y ella no puede tomar los medicamentos- dijo con un tono de voz calmado y un poco lento para no decirlo de golpe.

By tom

-miren, ella ahora está mal, a los doctores y enfermeras les ha costado mucho trabajo mantenerla en lo que se puede decir un buen estado. Me dijeron que ella estaba mal y que no podían hacer mucho al respecto.

Esto si me dolía, quería mostrarme fuerte frente a esto pero era casi imposible. Ella decía las cosas con tanta calma que parecía que no tenía sentimientos.

-hace unos minutos me informaron que ella sentía dolor y vieron que tenía unos moretones muy grandes en la piel- bill la miro preocupado, empezó a mover las piernas rápidamente. Yo en cambio, me sentí un poco culpable por no tomarle tanta importancia al moretón que (tu nombre) me había enseñado la mañana anterior-lo que les tengo que decir no es fácil para mí decirlo y mucho menos para ustedes el escucharlo- 

empecé a ponerme nervioso y mire a mi hermanito. Estaba mordiendo las pocas uñas que le quedaban, no miraba a la mujer que nos hablaba, miraba al suelo intentando no escuchar lo que nos decía.
-ella se siente muy mal, esta adolorida y su cáncer paso a ser también leucemia- no sé cómo ni cuándo las lagrimas cayeron rápidamente por mis mejillas y mi pecho sufría de ataques dolorosos al escuchar eso. Respire incontrolablemente, las lagrimas no dejaban de caer, me sentí deshecho, me sentí….me sentí destrozado.



Escuche un leve quejido salir de los labios de mi hermano. Lo mire, sus piernas estaban temblequeando al igual que sus manos, mordía sus nudillos fuertemente, las lagrimas caían lentamente, estaba intentando hacerse el fuerte, no quería llorar, no quería que vieran que el sufría por esto pero, yo lo conocía bien y sabia que el dolor que estaba sintiendo en ese momento era más fuerte que el que había sentido nunca.
Yosai estaba dormida y parecía no prestar atención a que bill llorara.

La mujer volvió a hablar con una voz de pena, pena a que bill y yo lloráramos. Se veía incomoda, parecía sentir también algún dolor por lo que estaba pasando. Supongo que para ella es difícil decir lo que está pasando y mirar la reacción de los demás.
-tranquilos- intento calmarnos con una voz que me recordó a mama él día en que bill estaba mal por la muerte de cazimir y mama lo consolaba diciéndole que ahora estaría en un lugar mejor pero, bill no parecía entenderlo.

-a ella le queda menos de una semana con vida- dijo ella con una voz cortante.
-¿¿¡¡q…qué…!!??- no entendía. Tape mi boca con mi mano. No puedo creer que esto esté pasando. Las lágrimas corrieron por mis mejillas. Nunca antes había llorado de esa forma; pensar que (tu nombre), la persona que amaba se fuera sin más.

Lo había dicho de golpe que al parecer. El  cerebro de mi hermanito no podía procesar bien las palabras que ella había dicho, no había caído lagrima alguna de sus ojos, estaba casi secos.
Ya no temblaba, estaba mirando a un punto exacto, parecía que miraba a la nada.

Ella lo miro y salió de su asiento para pararse a un lado de el

-bill, ¿estás bien?- bill no contesto, parecía o haber escuchado lo que ella le decía
-ella va a estar bien, va a dejar de sufrir- bill apretó los dientes y su pecho empezó a subir y bajar fuerte y rápidamente. Sus ojos empezaron a brillas y de ellos, cayeron un par de lagrimas.


Se levanto de la silla con yosai y dejo que las lágrimas cayeran desesperadas. Nunca lo había visto llorar de esa manera. Ella camino con bill y tomo a yosai ya que, bill estaba muy mal y de un momento a otro podría 
soltarla.

Puso sus manos en su cara.

-(tu nombre)…. (Tu nombre) no me puede dejar- ella se acerco a bill y tomo su hombro
-entiende, ella va a estar mejor, ella no va a sentir dolor.



Bill se corrió fuertemente y se dejo caer al suelo de rodillas llorando desesperadamente.

-bill- dije, mi voz no era precisamente la apropiada ya que yo seguía llorando.
-déjame…- dijo llorando, arrastrándose hasta quedar en la esquina del salón, encogiendo sus rodillas y abrazando estas con sus brazos hundiendo la cabeza en sus piernas.

No sabía que podía hacer para ayudar a mi hermanito, los dos estábamos mal, no sabía qué hacer para que no estuviera así.
Ella se acerco a mí y me tomo del hombro al igual que había hecho con bill. No me corrí, necesitaba que alguien estuviera conmigo en este momento, no quería estar solo.
Al contrario que bill, cuando estaba mal necesitaba compañía, a alguien que me dijera que todo iba a estar bien, alguien que estuviera conmigo tratando de hacer que sonriera, en cambio bill, prefería estar solo con el dolor que sentía.
-mira…
-…tom…- dije sin mucho ánimo y sin mirarla a los ojos.
-yo sé que esto duele y…- dijo un poco lastimada también –si,…si duele- quite bruscamente las lagrimas que impedían que viera a mi hermanito sufrir.
-yo… ¿podríamos hablar con tu hermano?- me miro sabiendo por alguna razón, que tal vez le diría que no pero, mi hermano lo necesitaba. -¿los…dos?- ella asintió y yo la imite.
-gracias- intento sonreír pero no lo hizo.

Nos acercamos a bill acuclillándonos frente a él.

-¿podemos hablar contigo?- pregunto ella amablemente pero bill no hizo por mirarla, seguía llorando. Yo por mi parte intentaba calmarme, dejar de llorar para así, poder ayudar también.
-si quieres, solo escúchanos- bill seguía sin responder entonces, fue así que ella empezó a hablarle.
-mira, bill, ¿alguna vez haz sentido mucho dolor?- espero a que bill contestara, ya que no lo hizo, volvió a preguntar –si lo haz sentido, ¿no quieres que acabe? ¿No quieres que ese dolor desaparezca y no vuelva más? –bill seguía sin contestar. – ¿alguna vez has tenido algún problema con tu familia, ya sea que tus papas se separaron, que algún familiar que querías mucho falleció, hasta que una mascota se haya escapado o fallecido también? Si es así, como te sientes. Te sientes triste, ¿no es así?- no se cansaba de seguir preguntando sabiendo que él jamás contestaría.
-bien, te voy a contar mi historia ¿está bien?- ella suspiro, seguro era una historia triste o algo incomoda para ella.
- bueno, hace unos años, me había comprometido con mi novio, estábamos felices porque íbamos a casarnos y amarnos. Todo había empezado bien hasta el día en que le di la hermosa noticia de que estaba esperando un bebe, ya que, hacia varios intentos ya que perdía al bebe a la semana, estábamos angustiados y con él, teníamos las esperanzas de que mi bebe estuviera bien.
Habían pasado ya 3 meses, estábamos felices y satisfechos ya que él estaría bien. A los nueve meses el seguía bien, estaba bien, salvo un día me sentía mal, faltaban dos semanas para que nuestro bebe naciera; pero yo me sentía muy mal, no fui al doctor ya que creía que eran dolores maternos.
Fui al baño y mire sangre, creí que era la regla, jamás se me paso por la cabeza  que eso no pasaba cuando una estaba embarazada. Después de esa semana seguí viendo sangre pero esta vez era coagulada. Decidimos ir al ginecólogo, me reviso y…..- su voz empezó a hacerse cortada, pero no lloraba, estaba mal- nos dijo que estaba teniendo un…un aborto natural- callo una lagrima de sus ojos pero rápidamente se la limpio- ¿te digo como me sentí? Me sentí una estúpida, una cobarde…una perdedora, esperamos a ese bebe por 9 meses para nada, me sentía la culpable de todo esto, no me dejaba llorar porque ¿Cómo era posible que llorara cuando yo misma mate a mi hijo? Pero ¿sabes qué? No soy ninguna perdedora, ninguna cobarde por que no es malo llorar, no es malo sentirse mal por algo, son errores. No fue mi culpa, bill, tal vez mi destino no era ser madre, tal vez Dios tiene algo deparado para el futuro de mi esposo y yo, porque las cosas no pasan porque si, siempre pasan por algo.
Estamos pensando en adoptar, porque la vida sigue, en la vida, no hay una segunda oportunidad, lo que paso, paso y no podemos regresarlo. Si adoptamos, estamos ayudando también a un niño que no tiene familia. Tal vez es eso lo que Dios quiere para nosotros, bill.

Y como por arte de magia, bill levanto la cabeza lentamente, algunos cabellos cubrían su cara, algunos de 
adherían a su cara por las lagrimas.



-bill, yo sé que no es bonito ver que alguien que amas, alguien que vale mucho para ti, este mal- bill dejo caer lagrimas- se que lo que tú quieres, es pensar que nada de esto está pasando, que darías lo que fuera porque esto fuera una pesadilla

Bill empezó a rasguñar su antebrazo bruscamente, sacando un poco de sangre gracias a sus uñas rotas. Ella le tomo del brazo.

-bill, no es fácil, sé que es muy difícil pasar por eso, pero ¿crees que a ella le gustaría ver que estas mal? ¿Crees que a ella le gustaría ver que tú te lastimas? ¿Qué te haces daño?- bill miro su brazo y negó con la cabeza- a ella le gustaría ver que tu estas feliz, que los días que ella se va a quedar contigo, los aprovecharas, pensando que el ultimo día será el último para los dos. Vivirlos como su no hubiera mañana. ¿Quieres que ella se vaya con un hermoso recuerdo de ti?

Bill no paraba de llorar, y con lo que ella decía, también me hacia sacar lagrimas de mis ojos.
Bill asintió mordiendo sus labios.

-pues, hazlo bill, has hasta lo imposible porque ella este feliz, porque cuando se valla, cuando se valla ella va a estar agradecida contigo, porque el hombre con el que compartió gran parte de su vida, también es el hombre que estuvo con ella hasta el final, que siempre la acompaño.


Bill no podía casi respirar de tanto que lloraba, y con esas últimas palabras me sentí tan mal, bill habría sido el hombre que siempre la acompaño, y yo….el hombre que solo la quería por “sexo” como odiaba ser siempre yo el malo del cuento.



Bill suspiro y la miro a los ojos y Limpio las lagrimas que bajaban por su cara.


-ella….ella no me va a ver llorar….no me va a ver llorar hasta el día que…- no termino y la abrazo fuertemente. Bill era tan expresivo, no llevaba ni un día conociéndola y ya la había abrazado.
Dejo caer un rio de lagrimas, ella acepto el abrazo que bill le regalo.

Dejaron de abrazarse y ella se levanto tendiendo la mano a bill para ayudarlo a pararse; bill la tomo y se levanto intentando sacar una sonrisa.

-bill…- me acerque a mi hermanito y mire a yosai para después mirarlo de nuevo en señal de que la tomara, seguro le haría bien estar con ella.
-tom…crees… ¿crees que ella esté bien?- tomando a yosai.


Asentí, y abrace a mi hermano cuidando que yosai no fuera lastimada.


-te quiero, bill, no me gusta verte así- sentí como bill negaba soltando lagrimas de nuevo y recargo la quijada en mi hombro –vamos a estar bien, hermanito, te lo prometo- lo abrace más fuerte.


Salimos de ahí no sin antes agradecerle a ella, no supe su nombre pero, seguro nunca la olvidaría. Nos sentamos en un sillón de piel café. El cabello de bill ya no tenía forma, estaba caído y tapaba una gran parte de su cara.

No sabía que decir, preferí no decir nada y solo mostrarle una sonrisa, sabía que no me imitaría pero, mama me ha dicho que una sonrisa y un abrazo siempre te ayudaban cuando estábamos mal; y eso hice, con mi brazo derecho rodee los hombros de mi hermanito.


Bill sabía que lo que hacía, era para ayudar a que no estuviera así. Se acerco más a mí y dejo caer su cabeza en mi hombro; gracias a su movimiento pude rodear más a mi hermano para darle un abrazo más fuerte.
-gracias….tom,….te quiero- dijo con una voz tan cortada y tan baja que no lo hubiera podido escuchar estando sentados normalmente. Con mi mano acaricie el hombro de bill. –Yo también te quiero, hermanito-.


capitulo 71

 Dejamos de abrazarnos  y algo en la puerta me llamo la atención, mire hacia ella y vi a mi hermano, en sus labios tenía una sonrisa, no mostraba sus dientes pero esa sonrisa no se veía que fuera de alguna manera falsa; en sus ojos, podía notar que la sonrisa en sus labios no era nada mas de orgullo o lo que él quisiera expresar con ella sino que, sus ojos mostraban que no estaban muy conformes con lo que veían o no estaba muy feliz.
me parecía extraño, como era que los ojos y la expresión facial podían significar cosas demasiado diferentes.


Me sentí mal porque a mi hermano no lo había visto nunca de esa forma, desde que (tu nombre) apareció en nuestras vidas, tom ha sido diferente…se mira más vulnerable y sensible en la mayoría de los casos.
Tom se fue, estaba triste y lo podía ver.
-bill…- dijo con una voz normal
-mande
-¿podemos salir?- dijo con una hermosa sonrisa, el solo tener una sonrisa de ella, me hacía sentir bien, fuerte, feliz. Hacía que me olvidara de lo que estaba pasando
-¿salir? ¿A dónde?
-no sé, solo quiero salir, no me gusta estar encerrada siempre
Suspire. Y ¿Qué podía decir? Si desde la última vez que fuimos con el doctor, ella había estado casi  todo el tiempo dentro de casa.
-pero, ¿no te sientes mal?
-no, ahora me siento mejor- volvió a sonreír.
- está bien, salimos pero, llevemos la silla ¿está bien?
-pero, si no me siento mal, bill, ya me siento mejor
-recuerda que puedes marearte, por favor ¿sí?
Se formo una pequeña sonrisa en sus labios y asintió
-está bien, vamos- dije levantándome de la cama, quitando a yosai de su regazo.
Ella también se levantó y empezamos a alistarnos. Tomé un pantalón de mezclilla clara, una playera gris y unas botas negras. Fui a darme un baño; después de darme el baño y vestirme, lo pensé dos veces, pero decidí no maquillarme…no tenía muchas ganas de hacerlo.


Vestí a yosai y después baje, busque a tom pero no lo encontré, hasta que escuche en el patio como estornudaba.
Salí al patio para buscarlo y decirle que (tu nombre) y yo saldríamos.
Tom estaba con Bruno sentado en el gran pasto; hace mucho que no lo recortábamos pero aun seguía verde y vivo; Bruno estaba entre sus piernas acostado, apoyando su cabeza en el muslo de tom, mientras que este, le daba pequeños golpes en su estomago; me acerque a ellos y Bruno rápidamente se paro y se puso en dos patas saludándome.
-hola, tom ¿Qué haces?
-nada, aquí estoy con Bruno, nada mas – dijo levantándose del pasto.
-bueno, yo solo vengo a avisarte que, (tu nombre) y yo vamos a salir
Tom bajo rápidamente la mirada y mordió su labio inferior fuertemente, miré como tronaba los pulgares y levantaba la vista de nuevo a mis ojos dejando de morder sus labios, dejándolos un poco rojos y húmedos.
-está bien- Intentó sonreír
-bueno, ya nos vamos, adiós- dije levantando mi mano y meneándola en señal de un adiós
-adiós…cuidas a (tu nombre) y a yosai- dio un beso en la frente de mi hija, se dio la vuelta y se sentó de nuevo en el pasto, Bruno hizo lo mismo: se sentó a un lado de tom mirándome.


Di una caricia en su cabecita y me volví dentro a la casa.
By (tu nombre)
Salí de la bañera, me vestí, y con la toalla, seque mi cabello, la pase por mi cara frente al espejo limpiando algunas gotas que estaban en mi cara  gracias al cabello.
Me miré en el espejo y en serio me sentí muy mal al mirar mi cara llena de ojeras, me veía muy mayor y apenas tenía 17, casi 18. Mi cara tenía unas pequeñas manchas y estaba pálida, creí que ni maquillándome podría ser la misma de antes.
Mi cabello ahora era mas poco que antes, a decir verdad antes tenía mucho cabello, ahora...no.
gracias a Dios las quimioterapias no acabaron por completo con mi cabello.
Me maquille un poco y Salí del baño buscando entre mis cajones, el anillo que tom me había regalado.
Baje con bill, que estaba forcejeando para sacar la silla de las pequeñas puertas que estaban a un lado de la pequeña chimenea. Me miro y sonriendo, se acerco a mí.
-¿lista?- asentí con la cabeza y me acerque a él ayudando a sacar la silla.
-no, no, déjame a mí, te puedes lastimar
Odiaba que me tratara como si fuera una inútil pero, si estaba muy débil y siempre que hacia fuerza me dolía el vientre.
Solté la silla y retrocedí quitando a yosai del brazo izquierdo de bill.
Bill termino de sacar la silla y cargándola, la dirigió a su camioneta. La puso en la parte trasera y subió al carro al igual que yo


El carro avanzo, nos dirigíamos al centro, íbamos a caminar. Teníamos casi los mismos gustos y lo que más nos gustaba hacer, era caminar juntos, caminar sin algún destino.
Nos detuvimos, bill se estaciono y bajamos.
Caminamos un rato y sentí la tibia mano de bill entrelazarse con la mía, lo mire y el estaba sonriendo. Miraba a todas las personas que se encontraban caminando, la mayoría eran parejas, unas besándose, abrazándose, unas hasta peleando. Y no podía sentirme más afortunada de ser la novia del hombre que tomaba mi mano. Lo mire de reojo, estaba serio, como pensativo; hizo que sacara una sonrisa, lo amaba en serio, era tan lindo y tierno.
Yosai también observaba todo, con los ojos muy abiertos, era tan linda. Bill sí que sabía cómo hacer que se viera aun más bonita; puso un vestido rojo que iba muy bien con su tono de piel y un moñito blando agarrado a un pequeño mechón de su cabello castaño claro.
-¿tienes hambre?- dijo bill mirándome con una linda sonrisa
-un poco
-¿Por qué no vamos a comer?
-está bien
Caminamos hasta encontrar un restaurante donde pudiéramos quedarnos a comer.
Cuándo lo encontramos, solo le echamos un vistazo y para mi gusto, era demasiado lujoso, no me gustaba que bill gastara en mí.
-¿te gusta aquí?- apretando mi mano aun mas
-bueno, me gusta pero, es muy caro, bill
-por eso no te preocupes, hace mucho que ya no salíamos, (tu nombre) y eso fue mi culpa, quisiera compensar todos los días que no pudimos salir, así que, de aquí en adelante, no te preocupes por el dinero, piensa que cada centavo es como un cabello, si pierdes un cabello no te preocupas ya que, vuelve a crecer ¿no es así?
-bueno, no me preocuparía pero, me da pena que gastes en mí y yo no te pueda dar nada
-tú me das todo solo con estar a mi lado
Esas últimas palabras hicieron que mi corazón se acelerara demasiado, como lo quería, es el hombre más lindo y tierno en este planeta. Sonreí nerviosa en ese momento y él me imito; entramos al restaurante y un mesero nos atendió, nos asigno una mesa y fuimos a sentarnos.
By tom


Bruno se fue de mi lado, ahí me quede sentado por unos minutos mirando a mis dos amigos jugar con un pedazo de cuerda amarilla.
Sentí como un aire helado recorrió por mi cara, ya estaba enfriando y oscureciendo, decidí meterme a la casa.
No había mucho que hacer ya que, no había nadie en la casa.
Me preparé algo de comer, no había desayunado aún. Fui a mi recamara y comencé a mirar televisión. Termine de comer. Lave mis dientes, todo era aburrido sin alguna compañía pero, georg y gustav ahorita estaban en Alemania con sus novias, no podía hablarles –eso era lo malo de tener una novia- fui al estudio, ahí estaba todo lo que me gustaba: mis guitarras, el piano…y bueno también algunos atriles y micrófonos de mi hermanito, cosas que yo no usaba porque no sabía cantar.
Me giré y dentro de una caja llena de polvo, vi una guitarra. Me acerque a ella y la tome, soplé en ella un par de veces: era la guitarra que mama me había dado a los 18, me sentí culpable de tenerla sin uso por más de 2 años así que, lo primero que hice fue ir a la cocina por una frazada húmeda para limpiarla, era hermosa, unas cuerdas gruesas y un lindo color marrón oscuro.
Empecé a tocarla, aun estaba afinada y eso me pareció muy extraño. La música me calmaba y de un momento a otro, estaba tocando una melodía nueva. Esperaba enseñársela a bill.
By (tu nombre)
Habíamos terminado de comer y estábamos ahora en un pequeño parque sentados en una banca.
Bill tenía a yosai en sus brazos, estaba dormida.
-¿crees que sea linda cuando crezca? -Pregunté mirando su carita, se veía cansada.
Bill me miro un poco serio.
-yo se que será hermosa, igual que tu- sonrió
-bill…no me digas eso- baje la mirada, no sé porque ahora me sentía culpable de que me dijera cumplidos.
-no entiendo porque no te gusta que te diga eso
-porque lo dices por compromiso
- ¡¿por compromiso?! -Me miro sorprendido –yo no te digo nada por compromiso, nada, si para mi eres la mujer más hermosa, (tu nombre)
-no creo que puedas pensar que soy hermosa, es decir, ¡mírame! Estoy horrible, me veo 40 años más grande
- eh dicho que eres la mujer más hermosa, no me importa como estés, no me importa si tienes más de mil arrugas en la cara, si estas pálida, si tienes ojeras, si estas gorda, delgada no me importa como estés ni tampoco como estarás, (tu nombre) te amo, y ¡eres hermosa!
Ante esas palabras, no tuve respuesta, lo único que pude hacer, fue sacar una sonrisa
-te amo, (tu  nombre)
-no, bill, yo te amo mas


El cielo se empezó a nublar y empezaron a caer pequeñas gotitas de lluvia
-es mejor que regresemos a casa, yosai puede agarrar una enfermedad.
-está bien
Nos levantamos y caminamos de regreso a la camioneta de bill.
En el camino la lluvia se vino más fuerte y el aire empezó a hacerse muy frio; empezamos a correr pero empecé a sentir un horrible dolor en el pecho…me tuve que detener a intentar tomar aire.
Bill me miro y regreso conmigo
-¿qué tienes, (tu nombre)?
-n...Nada
-¿te sientes bien?
-sí, sí, dale esto a yosai- empecé a quitarme la chamarra que tenía, ella era muy pequeña y se podía enfermar gravemente.
-como crees, (tu nombre), no puedes hacer eso, te hace mal- dijo impidiendo que le diera la chamarra y el empezó a quitarse la suya y la puso sobre yosai.
Intenté volver a correr pero el dolor cada vez se hacía más fuerte, ya no aguantaba el estómago.
-¡bill!- tuve que tirarme al suelo, me tome el estómago y lo apreté fuertemente.
Bill regreso conmigo y se inclinó con a un lado mío
-(tu nombre) ¿Qué tienes?
- me duele, bill…me duele
-tranquila (tu nombre), ¿puedes pararte?- intenté hacerlo pero el dolor era demasiado, las piernas se me durmieron, no las sentía. Negué rápidamente.
-iré por la silla, no tardo
Vi como bill se alejaba corriendo, por suerte estaba bajo un techo, no me mojaba demasiado salvo a el agua que estaba en el suelo inundando las banquetas.
Miraba como las personas corrían frente a mí pisando el agua, me salpicaba la cara, unos solo me miraban y se iban.
Mire como un pequeño perro con la cola entre las patas, caminaba empapándose con el agua fría.
No sentí nada mas…deje que mi cuerpo se dejara caer chocando con la pared, el frio que me recorría hacia que no sintiera nada.
Escuche unas fuertes pisadas pegando con el agua, se detuvieron a mi lado y un lindo olor bloqueo mis fosas nasales: la loción de bill.


-(tu nombre), tranquila ya estoy aquí
Me ayudo a levantarme y me senté en la silla.
-estás empapada- dijo en un susurro.
Tome a yosai en mis brazos y bill dirigió la silla a la camioneta.
Después de un largo camino llegamos a la camioneta y bill me ayudo a subir. Regresamos a casa.
By bill
Subimos a la recamara y nos sentamos en la cama, (tu nombre) se veía más pálida que en la mañana, se sentía mal y todo era por mi culpa, por aceptar que saliéramos cuando sabía que no estaba en condiciones para salir.
-perdóname, (tu nombre)- no respondió, estaba respirando lentamente con sus ojos cerrados y la mano en su pecho.
Tom llego a la  habitación con una gran sonrisa, que se borro al vernos de esa forma.
-¿Qué fue lo que paso?- no quise responder ya que, era algo obvio lo que había pasado.
Tom corrió con yosai, la cargo y abrazo; después me miro un poco enojado. Camino hacia los cajones donde estaba la pequeña ropa de yosai y entre buscó por toda ella hasta encontrar un mameluco color rosa y llevó a yosai a su recamara.
-(tu nombre)…yo…lo siento- ella me miro puso su mano en mi rodilla
-no tienes porque- sonreí un poco apenado.
By (tu nombre)
Al siguiente día me levante con un fuerte dolor en el costado izquierdo pero, no le tome mucha importancia ya que, no era raro que me levantara con esos dolores todos los días.
Mire a bill, estaba dormido, sus piernas las tenia encogidas y abrazaba la almohada; algunos de sus cabellos caían libremente por su frente y de vez en cuando escuchaba unos pequeños sus piros que salían delicadamente por su nariz. Era como un ángel durmiendo.
Fui a la planta baja ya que, en el baño había olvidado la pulsera que sara me había regalado.
El dolor en mi costado al bajar las escaleras era casi imposible de aguantar, se me hacia un poco difícil caminar y me mareaba un poco, pero al final pude bajarlas todas e ir al baño por lo que necesitaba.
Encontré la pulsera sobre el mueble de mármol color beige a un lado del lavamanos  pero, al momento de tomarla, sentí un pinchazo en el costado que me hizo soltarla bruscamente para tomar mi costado y apretarlo intentando que el dolor cesara, pero eso no paso, me dolía aun más.
Dejé de apretarme para mirarme en el espejo, tenía miedo de que algo horrible pudiera estar tatuado en mi piel pero, tenía que ver qué era eso que me mataba de dolor.
Me levante la playera frente al largo y fino espejo y me di media vuelta para mirarme.
Di un grito ahogado al ver que tenía una gran mancha, mas bien, era como un moretón que ocupaba todo mi costado, estaba un poco amarillenta. Me sentí muy mal por esto. El doctor me había dicho que era parte de mi enfermedad, que a veces por el cáncer, cuando no se cuidaba, aparecerían unas pequeñas manchas pero, esta no era pequeña, era enorme, más grandes que las que tenía en la cara; pero yo ya no me lo podía cuidar y fue exactamente eso lo que me hizo sentir mal: si ya no me lo podía cuidar y el doctor me dijo que si no lo cuidaba aparecían, entonces ¿ya estaba realmente enferma?
Me eche a llorar en el piso, no podía ni quería creer que el final estaba cerca, que cada vez era menos el tiempo que estaría aquí.
Estaba llorando fuertemente, tenía la tristeza combinada con el dolor que sentía ya no podía más. La manija de la puerta empezó a moverse, intenté levantarme y quietarme las lágrimas lo más pronto posible pero, ya era tarde; estaba tom mirándome con la boca entreabierta, entro completamente al baño y cerró la puerta dejándonos a los dos dentro del baño.


-(tu nombre)- se acuclillo  a un lado mío. Yo no quise mirarlo, tenía vergüenza, no paraba de llorar.
-¿te sientes bien? ¿Qué pasa?
-nada…- se sentó completamente en el piso
-dime, ¿te sientes bien? ¿Por qué lloras?
-tom…ya…ya me voy a…morir- tom se puso frente a mí con los ojos abiertos en toda su amplitud, tragó saliva unas cuantas veces, volvió a abrir la boca
-¿q...qué?
-tom, tengo…tengo…- no podía terminar, de solo pensar en la horrible mancha que tenía en la piel, me hacía sentirme horrible.
-¿¡que tienes!? ¿Volviste a sangrar? Dime, por favor- puso sus manos en mi hombro un poco desesperado pero, yo estaba llorando, no podía parar de llorar por más que lo intentara.
-(tu nombre) dime, ¡dime que tienes!
No hice más que mirarle a los ojos un poco asustada por el tono de voz de tom y por la expresión que haría cuando le dijera lo que me pasaba así que, lentamente fui levantando mi playera del costado donde tenía la horrible mancha. Tom me miraba confundido, pero cuando levante por completo, tom arrugó la frente y acarició su sien.
-que... ¿Qué es eso?
- el doctor me dijo que esto pasaría si no me cuidaba el cáncer- me solté a llorar de nuevo.
Los ojos de tom se hicieron cristalinos, aparto su mirada de la mía y mordió sus labios para no llorar.
-no (tu nombre), tu no…- dijo cerrando los ojos fuertemente, una lagrima salió de uno de ellos rápidamente.
-t…tom, no quiero que bill sepa de…de esto ¿está bien?
Tom asintió lentamente y se levantó del piso y tendió su mano; la tome y ayudó a que me levantara. Quite mis lágrimas frente al espejo e intente que no se notara que había llorado.
Subí al cuarto con bill. Bill no estaba en la cama, se me hizo raro no verlo aun dormido pero al segundo, escuche una risita de bill en el baño, camine hacia este; bill estaba bañando a yosai en la pequeña tina blanca, estaba riendo ya que, yosai no dejaba que bill le lavara su cuerpecito. Me acerque.
-¿te ayudo?- bill me miro por unos segundos, sin quitar la sonrisa,
-bueno
Terminamos de bañar a yosai y bill la sacó de la bañera envuelta en una pequeña toalla rosa, la sentó en el mármol color bronce satinado y la seco cuidadosamente, puso crema en su cuerpo y la vistió con un mameluco blanco con unas pequeñas flores rosas, puso también una diadema delgadita con un moñito chiquito en un costado.
Sin duda bill sería un buen papá para yosai. La cargo y la llevo conmigo
-dile a tu mami que ya estas limpiecita- dijo mirando a yosai, después me miro a mi y sonrió.
Pero la hermosa sonrisa que tenía se fue borrando lentamente y entrecerró los ojos frente a mí.



-¿lloraste?- preguntó preocupado.
- yo…no
- ¿paso algo? ¿Te sientes mal?
-no bill, estoy bien- arrugó la frente sin creer mucho lo que le decía.
-bueno, ¿por qué no vamos a desayunar?- intentó cambiar el tema
-está bien.
Bajamos al comedor. Y bill se acercó con tom
-hola, tom
-hola- cargo a yosai- ¿dormiste bien?
-sí, ¿tu?
-también, ¿vienen a desayunar?- bill asintió
Fuimos a la cocina y buscamos algo que pudiéramos comer. Mi corazón empezó a latir rápidamente y sentí como si alguien estuviera estrangulándome, apretándome el cuello fuertemente sin dejarme respirar. Comencé a toser bruscamente apegándome en la pared para no caer.
Bill y tom voltearon y me miraron asustados
-¡(tu nombre)!- bill se acerco a mí y me tomó de la cintura. La voz de bill y tom se hicieron un poco lejanas y con eco, sentía como mis ojos se giraban queriendo ser cerrados.
Me tire al piso ya sin aguantar estar de pie. Lo único que alcanzaba a ver, era la carita de bill con sus ojitos cristalinos pero, su voz se escuchaba lejana


capitulo 70

Desperté, a decir verdad no me di cuenta de cómo ni cuándo me dormí…y en el sillón, mire el pequeño reloj negro, en los números rojos y brillantes, marcaba que eran las 3 de la mañana, no puedo creer que haya despertado tan temprano. Mira hacia abajo y mire a mi angelito, estaba en mis piernas, tenía un poco de maquillaje corrido pero, me di cuenta que las lagrimas no estaban secas, seguían húmedas y una corría por su mejilla.
Estaba llorando… ¿dormida?

Tuve ganas de despertarla, no me gustaba verla llorar y menos por un sueño, un sueño que tendría que ser demasiado feo para llorar. Pero mama me ha dicho que es malo despertar a las personas cuando están en un estado así.
Metí mi mano entre su cabello. Era tan suave, tan lindo…claro, no era más lindo que ella.

(Tu nombre) soltó más lágrimas, muchas a decir verdad. Apretó mi muslo con una mano, hizo una mueca, sus lágrimas seguían cayendo lentamente. Sentí como sus músculos se tensaban, como empezaba a moverse y no pude hacer nada más que despertarla. No podía verla así, asique la moví lentamente para no causarle algún susto al despertarla pero, ella no despertó

-tranquila (tn)- susurre, no me gustaba verla así.

Volví a moverla un poco más duro y de golpe, abrió los ojos; sus pestañas al igual que sus mejillas estaban empapadas, me miro y me abrazo al instante. Yo respondí el abrazo, sentí su corazón palpitar rápidamente

-¡bill!- dijo con la voz entrecortada y no muy fuerte

-tranquila, (tn), aquí estoy

Su respiración fue acelerando mas y parecía que había olvidado como respirar, luego me miro y tomo su estomago haciendo una mueca de dolor

-¿(tu nombre)? ¿Estas bien?

No me respondió y se levanto caminando hacia el baño, cerró la puerta. Se escuchaban unas leves arcadas desde donde yo estaba sentado, parecía desesperada por como tosía bruscamente. Escuche la cadena del excusado y las cepilladas a sus dientes, seguro los estaba lavando, a nadie le gusta quedarse con el sabor. Abrió la puerta y se recargo en el marco de esta mirando el suelo.
Yo me acerque a ella

-¿te sientes mejor?

No me miro, pareció apretar los dientes enojada, desesperada y respiro brusco. Sin mirarme respondió...

-ya estoy harta, bill- después de eso me miro por unos segundos para luego volver a bajar la mirada; yo no supe que contestar.

-harta, ¿de qué?

Tomo aire y después de un ratito lo soltó sin muchas fuerzas

-de que siempre me pase esto, no puedo dormir una sola noche sin tener dolor o devolver, necesito tomar las pastillas

Caminó hacia un buró, lo abrió y saco una caja blanca con unas tiras azul cielo, la abrió y saco un pequeño puño de pastillas amarillas y las dirigió a su boca.

-(tu nombre), no puedes tomarlas ¡suéltalas!

-pero si me duele, bill, ¡me duele! Ya no aguanto, necesito que el dolor desaparezca

-¡no! ¡Suéltalas! Vamos, ¿Qué esperas? Suéltala (tu nombre), es peor si las tomas

-y ¿crees que les voy a creer a esos doctores? Pues no, se que las pastillas me van a hacer mejor

-¡suéltalas! ¡Suéltalas!

Y en ese momento, recordé cuando yo estaba haciendo lo mismo, tome las pastillas para “sanar el dolor” recordé la cara de desesperación de tom, mirándome con los ojos hasta el borde de lagrimas y yo seguía tomándolas sin importarme lo que mi hermano me dijera.
Entonces fue ahí, cuando pude ponerme en el lugar de tom, lo que el sentía cuando gritaba que las escupiera y yo no hacía caso.

-bill, confía en mí, va a ser mejor, me voy a sentir mejor ¿no es eso lo que queremos?- y como si nada, sonrió y metió las pastillas en su boca tragándolas rápidamente.

Algo dentro de mí, apretó fuertemente mi pecho al ver a (tu nombre) tragando las pastillas

-(tu nombre), dime que no las tragaste…dímelo

-bill, entiéndeme, me hacen mejor, no quiero sentir más este dolor, enserio me duele

- pero…el doctor dijo...

-¡a la mierda lo que digan los doctores! Si las tomo, puede que estemos juntos, para siempre, lo prometimos- dijo desviando la mirada a la pequeña caja y hecho más pastillas en la palma de su mano.

-(tu nombre), ¡déjalas ya!

En un intento desesperado tome a (tu nombre) de la muñeca fuertemente y la hice soltar las pastillas y la caja que las contenía

-pero ¿Qué te pasa?

-quieras o no, lo que el doctor dice, es la verdad (tu nombre), no puedes tomar medicinas, te pone peor

-no es verdad, bill, dime ¿Cómo me puede hacer peor algo que se supone, es para sanar?

-(tu nombre)….

Fue lo único que pude decir antes de que mis ojos se empezaran a llenar de lágrimas.
Mire hacia arriba como si haciéndolo, las lagrimas no cayeran y regresaran a donde tenían que estar, pero claro eso no sucedió, solo hacía que mi garganta sintiera que le estaban encajando un fierro enorme y no tardaría en sangrar.

(Tu nombre), seguía ahí parada, sin quitar la mirada del suelo.
Ya que sentí que las lagrimas no caerían, mire la ventana, que tenía un color rojizo hermoso, y se podían ver algunas de las hermosas facciones de (tu nombre).

Mirar la naturaleza me calmaba, hacia que viera las cosas de diferente forma pero, eso no duro mucho ya que, (tu nombre) empezó a toser desesperadamente, como si se le hubiera quedado atorado algo en la garganta, se tomaba el cuello, estrujándolo con fuerza. De repente todo en mi cuerpo volvió a ser preocupación. Era increíble como su cuerpo reaccionaba en cuestión de segundos a la medicina.

-(tu nombre)- la tome en mis brazos intentando que se calmara

-b..bill- dijo entre tosidos desesperados.

Quise despertar a tom pero, al darme cuenta de que solo había pasado una hora, no lo hice.

-(tu nombre), ¿estás bien?!

Corrí a prender la luz de la recamara y todo el salón se volvió pura luz, una luz tan clara y fuerte que hasta mi yosai despertó llorando, se había dado un gran susto.
y como si prender la luz hubiera sido un milagro, tom apareció en el marco de la puerta, y se dirigió a yosai y sin pensarlo la cargo

-tom, ayúdame, está mal

-¿Qué fue lo que paso bill?

- ¡¡tomo unas pastillas!!

-¡¿Qué!? Bill, ¿Por qué la dejaste? Tenias que cuidarla ¡Estúpido!

Y lo que al principio parecía estar “calmado” se torno frustrante para mi, el que tom me gritara, el que yosai llorara y tener a mi ángel enfermo en mis brazos, empezó a alterarme bastante.

-bil…bill!

Tosía, no paraba de toser, mire su cara y de su nariz comenzó a salir un poco de sangre.
No puedo describir lo que estoy sintiendo en este momento…no puedo

-¡TOM!

Tom la miro y su cara no fue muy agradable, sabía que no le gustaba la sangre y mientras la hemorragia seguía agrandándose mas, tom corrió al baño por algo que pudiera ayudar a que la sangre dejara de fluir por su nariz *

By tom

Fui al baño y buscando entre los muchos cajones que tenía mi hermano, pude encontrar una pequeña toalla, me pareció que era del maquillaje que bill usaba, pero eso fue lo que menos me importo en el momento, corrí, y se lo pase a bill.

Al momento en que nuestras manos se juntaron para que bill la tomara, puse ver y sentir que su mano estaña temblando en exceso, enserio estaba temblando horrible.

-bill ¿te sientes bien?

-si- dijo sin pensar porque, era obvio que no se sentía bien.

Bill se acerco a (tu nombre) otra vez, se arrodillo a su lado y paso la toalla a sus manos

-toma, (tu nombre)

Ella miro a bill y tomo la toalla, intento tapar la hemorragia hasta que lo logro.

Bill la mantenía en sus brazos fuertemente…como envidiaba a bill, sobre todas las cosas, el tenia un buen corazón, yo no. El era bueno con las mujeres, yo no. El tenía todo lo que yo quisiera tener.

Pasaron unos 5 minutos y la tos de (tu nombre) se había ido, ya no tosía y debo decir que para mí, eso fue un gran alivio. Bill la seguía manteniendo en sus brazos dándole, de vez en cuando, besos en su frente, tratando de calmarla porque, la tos se pudo haber ido pero al parecer el dolor que sentía no.
yo tenía a yosai, que también se había calmado ya, estaba jugando con algunas de mis trenzas, puedo decir que yosai es la bebe más linda del mundo.

Bill y yo no habíamos cruzado la mirada y no lo entendía, debía estar muy preocupado con (tu nombre).

-todo va a estar bien, te lo prometo…-dijo con una voz casi susurrando a (tn).

-bill, no estés así- le dije intentando que se calmara, pero él me miro sin ninguna expresión en la cara, parecía que había perdido las esperanzas de que algo bueno pudiera pasar con (tu nombre). Yo estos días había esperado que (tu nombre) diera lo mejor de ella, que luchara al igual que yosai para salir de esto pero al igual que bill, ella se veía rendida, parecía ya no importarle que iba a dejar a bill, parecía que lo que quería en estos momentos era morir pero, yo la necesito y no voy a dejar que se valla, ella tiene que quedarse y lo hará.

(tu nombre) volvió a toser, escuche entre estos, unos quejidos, enserio estaba harta, cansada de que siempre pasara lo mismo, y al parecer (y como es claro) era más doloroso ya que, las medicinas no servían ni una mierda pues no las podía tomar.

Bill se levanto jalando sus cabellos desesperado

-¡¿Cuándo va a acabar esto!? ¡¡CUANDO!!- dijo con la tés un tanto roja, soltó sus cabellos y dio un golpe a la pared después de dar una fuerte patada a la misma.
Mire a (tu nombre), seguía tosiendo pero, su cara estaba sorprendida por lo acabado de pasar.

Me levante con yosai en brazos y me acerque a bill, intentando tomarle el hombro

-tranquilo, bi…

-¡NO! No puedo estar tranquilo, tom, ¡no puedo! ¿Por qué nos pasa esto?- interrumpió, se soltó a llorar descontroladamente-bill, no te pongas así

-¡¿Cómo que no!? Tom, ¿sabes lo que está pasando? Acaso ¿te importa?

-como no me va a importar, ¿Cómo piensas eso?

-no parece que le tomes la mínima importancia- dijo apretando los dientes, enojado

-porque no me pongo a llorar ¿ya es que no me importa?

Un leve quejido nos hizo voltear al compás, (tu nombre) estaba pálida, muy pálida si no es porque estaba ahí con ella, no la hubiera reconocido. Cada vez iba perdiendo las fuerzas en la mano que sostenía la toalla.

-(tu nombre)…- dijo bill acercándose a ella, que lo miro un poco confundida

-¿Qué pasa, bill?

-que ¿Qué pasa?, te sientes mal ¿no es así?

-bill, estoy bien…- quitando la toalla de su nariz

Bill estaba desesperado, lo podía notar no solo viendo su cara sino que también por su forma de mover los dedos, esa forma tan extraña en la que mueve sus dedos.

Pero yo seguía mirándolos, a ver si no podía ayudar en algo pero es que, ¿en que podía ayudar? Puedo llamar a un doctor, si eso me parece bien.
Saqué mi celular y llame al doctor, no tardo mucho en decir que vendría pero en llegar sí que se tardo su tiempo.

Bill rascaba todas las partes de sus brazos, espalda y de su vientre, estaba desesperado
(tu nombre), estaba en el piso, tirada y quejándose de dolor, mientras yo estaba como estúpido esperando que el doctor llegara; hasta que lo hizo: tocaron la puerta un par de veces y en lo que bajaba las largas escaleras, tocaron de nuevo, intente que se calmara con un grito diciéndole “¡UN MOMENTO!” pero aun así seguía tocando.
Abrí la puerta, estaba el doctor con su bata blanca y una tabla donde supongo, anotaba las recetas o yo que sé.

Lo deje pasar. Subimos las escaleras rápidamente y el doctor se dirigió rápidamente a (tu nombre), note que bill miro al doctor enojado, frustrado, confundido; rasco su nuca fuertemente y después miro sus uñas procurando no haberse hecho daño con las largas y descuidadas uñas.
Se acerco al doctor y lo jalo de un hombro con todas sus fuerzas, haciendo que esta callera hacia atrás. No puede hacer nada ya que, su movimiento fue lo más rápido que yo podía imaginarme de bill.

-pero ¡¿Qué le sucede?!

-¿por qué tocas a MI novia?- arrugo la frente y mordió sus labios fuertemente

-quiero ayudarla- dijo el doctor sin dejar que su moral se fuera

-¡no!, dijeron que el medicamento le hacía mal

El doctor se quedo mirando a mi hermano por un tiempo, al igual que bill a él hasta que bill soltó lo que al pareces tenía guardado desde que llegue a la habitación

-¡LA QUIERE MATAR! ¡LA QUIERE MATAR!

El doctor lo miro con los ojos abiertos en toda su amplitud.

-pero, ¿Qué dices?- bill lo miro enojado, nunca lo había visto tan enojado desde la última vez que se fue de la casa dejándome solo.

-bill, hermano, ¿Por qué no salimos?- el doctor tomo a bill de los hombros haciendo que saliera pero, bill podía mostrar fuerza bruta cuando amaba algo o a alguien y no lo quería dejar ir así que, pateo al doctor fuertemente haciendo que este, lo soltara por instinto.

-¡tu hermano se está volviendo loco!

- ¡tú eres el loco!

-bill, vamos, hay que salir

-no tom, ¡no!

-¡¡vamos!!- toma a bill apresando sus brazos tras su pequeña espalda, a decir verdad yo era mucho más fuerte que bill, aparte si hablamos de que bill está débil.

-¡LA QUIERE MATAR! ¡TOM! ¡NO DEJES QUE LA MATE! ¡(TU NOMBRE)!

Estaba gritando fuertísimo, casi destrozaba mis tímpanos. (Tu nombre) solo nos miraba sin ninguna expresión en su cara. Hasta que se cerró la puerta y pude llevar a mi hermano a mi cama

-bill, ¡Cálmate!- intentaba calmarlo, hacerlo entender que no iba a pasar nada con ella pero, bill solo se retorcía en la cama fuertemente. Tuve las ganas de amarrarlo para que dejara de hacer eso, ¡era estresante verlo así!

-la van a matar, tom

Era la primera vez que veía a mi hermano así, no parecía bill, era un loco, un completo loco.
Tuve que casi recostarme sobre él para que dejara de moverse.

-la van a…matar…- decía perdiendo las fuerzas cada vez mas hasta que dejo de moverse.

Paso como una hora, la verdad no me puse a contar el tiempo pero, eso me pareció cuando se escucho la puerta del cuarto abrirse. Y eso fue mala idea ya que, bill empezó a revolverse entre la cama otra vez. Sus piernas las movía bruscamente, dando patadas a la colcha para que lo dejara irse, me pellizcaba los brazos fuertemente, pero me contuve. Hasta que escuche como sorbía su nariz y se le hacía difícil respirar, lo mire y estaba llorando, parecía un niño pequeño.

-bill, tranquilo hermano

-¡déjame!

El doctor entro al cuarto, y miro a bill con una cara de espanto, era estúpido como un hombre de 21 años se comportara como un bebe.
Él doctor se nos acerco

-tu hermano se encuentra mal- y para acabar con este “hermoso día” me decían que mi hermano estaba mal.

-¿que tiene?

-se altera muy fácil, míralo como esta ¿te parece que está bien?- negué con la cabeza mientras intentaba quitar las uñas de bill que penetraban profundamente sobre mi piel.

-tengo por aquí, unas pastillas que pueden servirle a calmarse

-habla de, ¿calmantes?

-si- dijo sacando un bote de vidrio marrón con una tapa de plástico blanca.

-está bien- el doctor se acerco y las dejo en el buro para después irse sin dejarme darle las gracias o acompañarlo a la puerta.
Bill profundizo las uñas aun mas en mis brazos, debo aceptarlo, me dolió bastante, y mi único reflejo fue darle un manotazo en la cara, no puedo decir que tan fuerte se lo di pero, lo que sí puedo decir es que mi corazón palpito rápidamente al ver como la nariz de bill se ponía roja al segundo. Bill saco las uñas y como lo esperaba: me había sacado sangre, pero no tome mucha importancia a eso, aun no dolía demasiado. Mi hermanito se levanto de la cama y limpio su nariz dejando los restos de lo que se había quitado en su playera.

-me golpeaste, tom

-bill, perdóname pero tu… ¡estas sangrando! Vamos que te ayudo- lo tome del brazo pero él se soltó rápidamente y corrió hacia el cuarto donde estaba (tu nombre); lo seguí y la vi en la cama, sentada con yosai en el regazo, sonriendo, y de nuevo las esperanzas llegaron a mí, sabía que de alguna forma (tu nombre) se quedaría.

By bill

Me senté en la cama con mis dos razones de vivir, acaricie el poco cabello de yosai y (tu nombre) me miro sorprendida.

-¿pasa algo?- le pregunte inocente, no sabía porque me miraba tan raro

-bill, estas sangrando

Inconscientemente limpie mi nariz y mire mi mano, vi la sangre roja en mis dedos y no hice mas por limpiarla en mis pantalones dejando algunos rastros de sangre seca en mis dedos

-ahh si, tom me pego- ella me miro aun mas sorprendida

-¡¿Por qué?!- tomo mi brazo

- no sé...- en realidad había olvidado gran parte de lo que había pasado. Ella me miro pero después sonrío.

-bill ¿puedo preguntarte algo?

-claro que si- no sonrío, no me miro, solo bajo la mirada y relamió sus labios.

-tú, ¿me vas a seguir queriendo cuando me vea horriblemente pálida, enferma?

Mi corazón palpitó al cien por hora, no entendía porque me preguntaba esto, parecía tener algo de vergüenza al preguntármelo.

-¿Qué dices?

-solo responde ¿sí?.....con la verdad

-(tu nombre), yo te voy a amar sobre todas las cosas, no te amo solo por tu físico, te amo por cómo y quién eres. No voy a dejar de amarte solo por que el físico se valla, a mi me importas tu, no te quiero solo por ser la mujer más hermosas. (Tn), te amo

Las lágrimas empezaron a caer de sus ojos rápidamente, sin mirarme las limpio.

-mírame- negó y miro hacia el lado opuesto-mírame (tn)- tome su barbilla e hice que me mirara, eso hizo y aproveche en limpiarle las lagrimas que corrían por sus mejillas

- te amo, y nada ni nadie va a impedir eso. Escúchame, nadie nos va a separar. Siempre vamos a estar juntos ¿está bien? No importa que tan viejos o jóvenes dejemos este mundo, siempre vamos a ir juntos a todas partes, ¿me escuchaste? Siempre.-

-b…bill…te amo- me rodeo entre sus brazos, yosai, (tu nombre) y yo…sin duda éramos la familia mas y menos afortunada pero…siempre voy a agradecerle a Dios por todo el tiempo que hemos estado juntos